Columna de Daniel Matamala: Bananeros – La Tercera

Resulta tragicómico escuchar a “libertarios” y “patriotas” reclamar contra la “censura” de las grandes corporaciones. Los mismos que abogan por un laissez fair completo para que las empresas privadas hagan y deshagan, claman ahora al cielo por las decisiones de compañías privadas. Y del otro lado, el progresismo celebra la decisión del Big Tech, sin aquilatar que inviste a estos monopolios trasnacionales en garantes de las democracias, capaces de permitir o impedir campañas propagandísticas o asonadas golpistas con un simple golpe de click.

Ya capturaron el recurso más valioso del siglo XXI (los datos) para utilizarlos a su antojo, barriendo la competencia por medio de prácticas monopólicas y compras que jamás debieron permitirse. Facebook ya es dueño de WhatsApp e Instagram, y Google, de YouTube.

A su lado, los intereses de la United Fruit en Guatemala, los Brown Brothers en Nicaragua o de la ITT en Chile parecen un juego de niños. Los golpes del siglo 20 trataban de controlar el mercado del plátano, el cobre o el petróleo. Los del siglo 21 dependerán de un poder infinitamente mayor: de quién maneja los datos y puede manipular la verdad. Ya tenemos un aviso en Brasil, donde las campañas de mentiras por WhatsApp llevaron al poder a Bolsonaro.

¿Bananeros? Sí, aunque la embajada ya no tenga mucho que ver. Ahora el poder está en unas oficinas de Silicon Valley.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Bananeros – La Tercera

Columna de Óscar Contardo: Latinoamericanos de tomo y lomo 

Más que una buena casa en un mal barrio, lo que sugerían los datos era otra cosa. Chile se parecía a una de esas casonas antiguas de las novelas de Donoso, construcciones de cascarón severo hacia la calle, ligeramente imponente, que ocultaba dentro, en la medida en que se avanzaba por zaguanes y patios interiores, distintas áreas según el rango social. Una residencia que brindaba la calidad de vida de un país escandinavo para algunos, bajos ingresos y servicios caros, con cobros abusivos para muchos, y una sobrevivencia de país africano para los allegados de menor fortuna. Un mismo territorio fracturado por la desigualdad extrema en las condiciones de vida. Hay versiones de cuneta y premium del mismo país según el lugar en el que a cada quien le tocó nacer. El trato sanitario y policial es diferente e incluso la justicia cambia: amable para quienes habitan en la prosperidad y otra despiadada y severa con los menos favorecidos. Tener un arma de guerra ilegal es una mera anécdota si vienes del lugar indicado, en cambio, patear un torniquete es un crimen que merece cárcel si no te respalda el origen apropiado. ¿Qué más latinoamericano que eso?

Origen: Columna de Óscar Contardo: Latinoamericanos de tomo y lomo – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: Utensilios

El uso discriminatorio de la LSE es sólo uno de los indicios alarmantes. Esa misma lógica de amigos y enemigos marcó la breve gestión de Víctor Pérez, quien usó su cargo para defender a los dueños de camiones que bloqueaban rutas, dispensar certificado de inocencia a un correligionario (“estoy seguro de que Pablo Longueira es absolutamente inocente”), criticar a la fiscal Chong al conocerse las amenazas en su contra (“carece de objetividad”) y atacar a Contraloría por hacer su trabajo al investigar a Carabineros (“no se puede debilitar la acción de Carabineros (…) los cargos van a ser desvirtuados”).

En otro episodio, funcionarios de la salud pública fueron acusados por el gobierno de negar atención a carabineros. Cuando los cargos fueron desmentidos, los trabajadores exigieron disculpas. Pero, en vez de rectificar, Pérez acusó a los injuriados de “superioridad moral” y “soberbia”.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Utensilios – La Tercera

Columna de Óscar Contardo: El contexto jesuita 

El modelo Poblete fue replicado con éxito por muchos de sus protegidos: el prestigio de la congregación creció, formando una tupida red de poder que iba desde empresarios hasta políticos, pasando por directores de medios y periodistas. Sin embargo, mientras eso sucedía, en esos mismos años, el cura Poblete violaba mujeres; el cura Jaime Guzmán manoseaba niños; el cura Leonel Ibacache abusaba de los alumnos de catequesis en Antofagasta; el sacerdote Juan Leturia dedicaba largas jornadas a medir el cuerpo desnudo de sus estudiantes con la excusa de un estudio científico, y el entonces religioso Felipe Denegri se encerraba en su oficina de la CVX con alumnas de colegios católicos que sólo se atrevieron a contar lo que pasaba ahí después de su muerte. Todos eran jesuitas admirados por sus pares; capellanes, directores de colegios, maestros de novicios, líderes de sus comunidades, personajes de renombre y no simples “profesores”, como alguna vez tratara de hacer creer uno de los sacerdotes favoritos de los medios en una entrevista. Para que esos hombres, y varios más, pudieran hacer lo que hicieron durante años fue necesario que muchos otros guardaran el secreto.

Origen: Columna de Óscar Contardo: El contexto jesuita – La Tercera

Constitucionalismo Pop

Alfredo Jocelyn-Holt

No hace mucho, la demanda predominante era “marcar AC”. Le seguirían: autoconvocatorias locales, paridad de género, plebiscito, hoja en blanco, y cupos reservados étnicos-el gota a gota que iniciara Bachelet. Ahora último reclaman cuotas para evangélicos, sufragio “por grupo” o “afinidad identitaria”, voto adolescente, incluso procesos constituyentes paralelos (por qué no, el que acaba de comenzar despierta suspicacias y, desde ya, se le quiere superar). Es decir, el desmadre a carta cabal.

Origen: Constitucionalismo Pop – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: Monos porfiados 

 

Hace un año, el 17 de octubre de 2019, el Presidente celebraba a Chile en el Financial Times como “el oasis de América Latina”, una frase que había repetido como mantra en los días previos. Los ministros mandaban a los ciudadanos a madrugar y comprar flores, y el expresidente del Metro sentenciaba que “la gente está en otra” y les decía a los “cabros” que “esto no prendió”.

Un año después, en la clase dirigente poco ha cambiado. Las voces que escuchan son las mismas que tan groseramente se equivocaron. Muchos dogmas permanecen incólumes. Como monos porfiados, aunque sean golpeados una y otra vez por la realidad, aunque la fuerza de los hechos los haga inclinarse y rebotar, siempre tratan de volver a su posición original.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Monos porfiados – La Tercera

Columna de Ascanio Cavallo: Las invasiones bárbaras

Después de todo lo que se ha dicho y escrito sobre aquellos días, las únicas descripciones coincidentes -con simpatía, condescendencia, neutralidad o repulsa- sólo caracterizan a una masa informe, airada, resentida, frustrada e iracunda, en la que cabrían tanto los extremadamente marginalizados como los segmentos de clase media empobrecida. Parece, además, una masa en blanco, sobre la cual cada analista inscribe sus propias interpretaciones. A veces, con un encono visceral, como se representa a un enemigo; a veces, con una comprensión beatífica, rousseauniana, y aun otras veces con cierta complacencia meliflua, como una amenaza velada.

Origen: Columna de Ascanio Cavallo: Las invasiones bárbaras – La Tercera

Columna de Oscar Contardo: La devaluación de los hechos

 

Han pasado 12 meses que se sienten como tres décadas. Un estallido con decenas de muertos y miles de heridos, y una pandemia que ha cobrado más de 18 mil vidas hasta la fecha. Nuestro país ha enfrentado la crisis de derechos humanos más grave desde la dictadura y una sanitaria con una de las tasas de mortalidad más altas del mundo. Pero hay un daño que no se puede cuantificar, porque es imperceptible y, al mismo tiempo, amargamente espeso; ese daño es la devaluación constante y persistente del valor de los hechos, el ajuste porfiado de la realidad y la negación de lo evidente como una especie de hábito que se practica sin escrúpulo alguno. El gobierno reemplazó la política de los campeones por una del simulacro que se sostiene sobre discursos contradictorios y datos amañados a vista y paciencia de todos, y a costa de las instituciones.

El gobierno rechazó la posibilidad de comprender el descontento y prefirió cavar una trinchera desde donde inventar enemigos, para luego culparlos de su propia inoperancia.

Origen: Columna de Oscar Contardo: La devaluación de los hechos – La Tercera

Agustín Squella: “Algunos conservadores se pasan ahora al Apruebo con total insinceridad y sólo como una estrategia”

El Presidente tiene que jugar el papel que le corresponde según la Constitución y las leyes, sin perjuicio de manejarse con el suficiente talento político en medio de la navegación en mar gruesa en que nos encontramos hace ya más de un año. Veníamos navegando en mar calma durante mucho tiempo, sin advertir las corrientes subterráneas que se estaban formando en el fondo del océano, hasta que esas corrientes alcanzaron la superficie y sonaron las alarmas en el buque. El momento de pasar de mar calma a gruesa, y por momentos muy gruesa, le tocó a este Presidente, quien tuvo que dejar de lado su programa y ocuparse de las emergencias. Pues bien: eso es lo que tendrá que seguir haciendo, como pueda, en lo que le queda en La Moneda.

Origen: https://www.theclinic.cl/2020/09/10/agustin-squella-algunos-conservadores-se-pasan-ahora-al-apruebo-con-total-insinceridad-y-solo-como-una-estrategia/ 

Columna de Sylvia Eyzaguirre: ¿A quién le importa cómo está pelado el chancho? 

¿Cree usted que es ético sacarle el 20% de los ingresos a las familias más vulnerables del país para luego malgastar ese dinero, ya sea en programas mal evaluados o de frentón en programas que no son otra cosa que favores políticos para satisfacer el clientelismo? La respuesta para nosotros los ciudadanos es evidente, pero lamentablemente no lo es para los parlamentarios. En momentos críticos como los que vivimos, donde más que nunca se requiere del Estado para apoyar a las cientos de miles de familias que se han visto afectadas por la recesión económica y un Estado que ha visto reducido sus ingresos en cerca de 20%, algunos parlamentarios ya han levantado sus voces para defender a raja tabla programas pésimamente mal evaluados, que además impactan negativamente en la cohesión social. Algunos han defendido mantener estos programas porque dan trabajo, pero ¿cuántos más trabajos podría generar este dinero si lo gastáramos mejor? ¿Cuántas más personas se verían beneficiadas si usáramos estos recursos en quienes más los necesitan?

Origen: Columna de Sylvia Eyzaguirre: ¿A quién le importa cómo está pelado el chancho? – La Tercera