Sol Serrano: “Si vamos a juzgar todo el pasado con los criterios morales del presente, habrá que borrar la historia completa”

No hay que hacer una mitología del Estado de bienestar anterior a la dictadura. Era muy corporativo y muy injusto. Los trabajadores de clase media tenían unas jubilaciones salvajes y los campesinos nada. Y el país, como dices, era muy pobre. Pero con todo, ese Estado ayudó a democratizar una sociedad muy jerárquica y se fueron construyendo lazos societarios de carácter nacional, donde los partidos políticos, la educación pública y las organizaciones sociales fueron fundamentales. Todos esos lazos, por débiles que hayan sido, la dictadura los fue cortando con tijera. Primero en lo político, de manera brutal, y luego en la sociedad misma. Se apostó a que el libre mercado iba a generar una nueva estructura social con los sectores emergentes, y de hecho así fue. ¿Pero qué lazos societarios iba a construir esa estructura, qué cohesión cultural? Daba lo mismo, lo importante era limitar al Estado. Y el régimen creyó, como los más viejos nacionalismos del XIX, que la unidad nacional podía construirse con el juramento a la bandera, la nueva estrofa de la canción nacional y la intervención totalitaria y vulgar de los currículums de historia. Esa unidad no sólo fue de cartón, sino que a la larga sería el cuervo que le comería –y nos comería− los ojos. Recuerdo que en el famoso acto en el Caupolicán contra el plebiscito del 80, cuando se nombró a O’Higgins hubo una pifia generalizada.

Origen: Sol Serrano: “Si vamos a juzgar todo el pasado con los criterios morales del presente, habrá que borrar la historia completa” – La Tercera

Pandemia y libertad

«La pandemia no solo multiplica el virus, también aguza la imaginación y crea múltiples formas de amagar la libertad personal. Un buen ejemplo lo dio esta semana el Hogar de Cristo».

Origen: El Mercurio.com – Blogs : Pandemia y libertad

Un cadáver de Constitución

Temáticas de la Constitución de la Republica de Chile

FERNANDO ATRIA

Es que estamos viendo lo que significa que la Constitución vigente haya fenecido. Ella ya no cuenta como un estándar reconocido de la conducta política. No cuenta, no solo para los parlamentarios que presentan mociones en materias de iniciativa exclusiva, sino tampoco para los presidentes de las cámaras o las comisiones que tienen facultades para declararlas inconstitucionales y no lo hacen, para los parlamentarios oficialistas y por cierto para el propio Presidente, todos los que pueden requerir al Tribunal Constitucional y no lo hacen.

Cuando la Constitución está viva, acusar a otro de actuar contra ella no es baladí: por eso el que acusa recibe crédito político, y el acusado paga un costo. Esto es lo que hoy no ocurre, como lo han notado no solo los parlamentarios de oposición, sino todos, Presidente incluido. Esto es lo que muestra que ya no tenemos una Constitución, sino un cadáver de Constitución.

No es bueno vivir con un cadáver de Constitución. Sería bueno tener una Constitución legitimada. Legitimada no quiere decir amada. Eso no es realista. Quiere decir que sea aceptada por todos, que ir contra ella sea políticamente costoso, que salir en su defensa sea políticamente ventajoso.

Origen: Un cadáver de Constitución – La Tercera

Columna de Óscar Contardo: Los malagradecidos

Frenar el contagio de manera drástica no estaba en los planes de la autoridad sanitaria chilena. La propia subsecretaria de Salud, Paula Daza, advirtió el 14 de abril, en una entrevista a La Tercera, que antes que una cuarentena total, lo mejor era “lograr que las personas se vayan enfermando progresivamente, para que los servicios de salud puedan dar adecuada respuesta”. Apretar y soltar, era la figura tras las cuarentenas dinámicas.

Origen: Columna de Óscar Contardo: Los malagradecidos – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: Autorretratos

Es que las élites uniformes, cerradas al desafío y a la crítica, son ineficientes en momentos de cambio tecnológico y adaptación a nuevos desafíos. Elise Brezis y Peter Temin advierten que una élite homogénea hace que el país sea regido por “un grupo que piensa de una manera monolítica, lo que lleva, en palabras de Pierre Bourdieu, “al estancamiento de las ideas y actitudes”. Por eso Vilfredo Pareto advierte de la necesidad de la “circulación de las élites”, un concepto exótico para la clase dirigente chile

Origen: Columna de Daniel Matamala: Autorretratos – La Tercera

Andrés Couve: “Era necesario un ambiente mucho más colaborativo” 

Existieron tensiones propias del rol de cada uno de los ministerios, donde el Ministerio de Salud está dedicado con todas sus capacidades a la gestión de la emergencia sanitaria y nosotros como Ministerio de Ciencia tenemos un rol distinto, que ha sido poner las capacidades de la investigación nacional al servicio del país en la emergencia en apoyo al Minsal y en dejar capacidad instalada en el futuro. Y, en esos roles, que son complementarios desde hace poco en el Estado, hubo tensiones que son normales.

Origen: Andrés Couve: “Era necesario un ambiente mucho más colaborativo” – La Tercera

Perdidos en la noche

«Mientras los científicos andan a tientas, las únicas actividades que toleran la incertidumbre —la política y la religión— no han sabido estar a la altura. ¿Dónde están los clérigos que confieren un sentido a la oscuridad?, ¿dónde los políticos que construyen la confianza en el futuro?».

La censura perfecta

Domingo 14 de junio de 2020

«El caso de ‘Lo que el viento se llevó’ (sacada de programación por considerarla racista) tiene sus émulos en Chile. Acá también existe la amenaza invisible de un castigo para quien no diga o piense lo que la mayoría (o lo que es peor, una minoría consistente) decreta que es lo único digno de ser dicho o pensado».

 

 

El futuro es el ahora

«Hay profecías de toda índole, y nos volcamos a ellas como abejas a la miel, deseosos de asegurarnos un espacio en la nave».

Columna de Daniel Matamala: Sincera distancia social

 

Por eso pregonar la “distancia social” en Chile, refiriéndose en realidad a la distancia física para evitar los contagios, tiene una doble lectura triste. Porque, en la crisis de 2020 como en el centenario de 1910, seguimos siendo expertos en otra distancia social. En esa que nos permite vivir sin enterarnos siquiera de lo que ocurre en las otras burbujas que confinan a los estamentos de nuestra sociedad.

Esta distancia -este abismo- social intersecta con el sesgo de confirmación de autoridades que solo parecen tener oídos para cifras positivas y analistas complacientes. El ministro Mañalich, en su otra frase para el bronce de esta semana, admitió que “todos los ejercicios epidemiológicos, las fórmulas de proyección con las que yo me seduje en enero se han derrumbado como castillo de naipes”. Pero las proyecciones de entidades como Espacio Público, de científicos y epidemiólogos no se han derrumbado en absoluto. Siguen de pie, apuntando que la curva no se había aplanado, no estábamos en una meseta, y el aumento de casos no se explicaba por la cantidad de exámenes. No éramos líderes ni ejemplos mundiales. Éramos -somos- sólo otro país luchando, con aciertos y errores, una batalla en la que no hay certezas.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Sincera distancia social – La Tercera