Soy de izquierda: rechazo la violencia

Jueves 27 de febrero de 2020

«Lo más grave es justificar la violencia callejera como la consecuencia lógica de la indignación por las colusiones y las desigualdades del sistema».

 

Un show que cae

Un show que cae
Álvaro Bisama

Era una fantasía quizás incomprensible, silenciar a la galería para perpetuar la ilusión de la fiesta, bailar para taparse los ojos ante el presente, tal y como se veía ayer en la transmisión de Échale la culpa a Viña donde Karen Doggenweiler y Francisca García Huidobro hacían coreografías al lado del mar como si nada pasara mientras, suponemos, la producción rezaba porque en el paisaje del atardecer marino no se colasen las columnas de humo de los autos quemados en el centro, los mismos que en Me Late en TV+ mostraban en vivo y en directo, con uno de sus noteros atrapados en el O’Higgins, ahora vuelto un laberinto de humo y caos.

Más tarde Kramer ocupará todo ese caos en su presentación, tratará de comprenderlo, de hacer un relato de él. Marcará 57 puntos de rating para una rutina que lo sacará de la predecible comodidad del humor familiar para hacerlo comprimir toda la iconografía del estallido social en su presentación. Kramer recordará la violencia policial, la crisis de los derechos humanos, celebrará a la Primera Línea; e imitará a Piñera un poco, como si no valiera la pena, para qué ocuparse del horror. Para Kramer, los símbolos del presente serán otros: la Tía Pikachu, el Pareman, el Sensual Spiderman. Un detalle: hará ese relato caracterizado como Nicolás Massú, una de sus imitaciones más viejas y queridas. Será la más sofisticada de sus máscaras, insoportablemente viñamarina.

Origen: Un show que cae | Culto

Las buenas prácticas

Daniel Matamala

Cuando el fútbol era dominado por caudillos, los barrabravas les sirvieron de soldados para dominar, con votos e intimidación, las asambleas y elecciones. El ejemplo paradigmático fue René Orozco, quien les entregó financiamiento e inmuebles (“la escuelita de Los De Abajo”) y los defendió a rajatabla, calificándolos de “víctimas”. En septiembre pasado, “Anarkía” y “Kramer”, líderes históricos de la barra, visitaron a Orozco para celebrar con él su cumpleaños número 89.

Origen: Las buenas prácticas

La cara de Piñera

Alfredo Jocelyn-Holt

 

La historia nunca le ha importado un cuesco, me consta. El ensimismamiento que uno nota en las fotos parece indicar que un proceso entre él y él, aún sin resolver, lo estaría atormentando. Que de ésta no salta a ninguna otra preeminencia más, probablemente lo sabe; nadie, además, le ofrece una salida rápida de escena. Tampoco es que estemos ante una marca desgastada que se pueda cambiar. Si pareciera que, por vez primera, se ha percatado de que no está a la altura de sus ilimitadas ambiciones y energías, y

Origen: La cara de Piñera

Votar

Viernes 21 de febrero de 2020

«Votar el 26 de abril, ya sea por una u otra alternativa, es uno de esos imperativos que deben cumplirse desde la pura y simple convicción».

 

A los 77 años, fallece el abogado de derechos humanos José Zalaquett

Aquejado de párkinson y luego de superar tres cánceres, este sábado falleció el destacado abogado José Zalaquett, una de las voces más respetadas en materia de derechos humanos (DD.HH.) a nivel nacional e internacional.

Formado como jurista en la Universidad de Chile, tras el golpe de Estado de 1973, Zalaquett integró el Comité de Cooperación para la Paz en Chile (más tarde, Vicaría de la Solidaridad), organismo creado a instancias del cardenal Raúl Silva Henríquez y en donde el profesional se hizo cargo de la dirección del departamento legal.

Mientras ejercía esa labor, fue detenido por la DINA y trasladado al centro de detención Cuatro Álamos, para luego ser expulsado del país. Estuvo nueve años en el exilio en Estados Unidos, período en que se transformó en secretario general adjunto y luego presidente de Amnistía Internacional.

Origen: A los 77 años, fallece el abogado de derechos humanos José Zalaquett

Columna de Ascanio Cavallo: «Esto no es una advertencia»

Pomerantsev identifica cómo opera la manipulación. La primera condición es que se dirige a grupos con intereses muy diversos -por ejemplo: compañeros de curso, veganos, estudiantes, animalistas, ciclistas, dibujantes, todos con lazos laxos- y les ofrece una identidad común, un “nosotros” que necesita un enemigo también común: “ellos”. Mediante las operaciones clásicas de la comunicación manipulativa, el “nosotros” se traduce siempre como “pueblo” y “mayoría”, mientras que “ellos” son las “elites”, los poderosos ocultos. Este dualismo, que simplifica cualquier realidad social, empuja continuamente a la polarización, al “nosotros contra ellos”. Las verdades que no sean útiles para este fin dejan de importar. La veracidad de los hechos deja de importar.

Origen: Columna de Ascanio Cavallo: «Esto no es una advertencia»

Columna de Daniel Matamala: ¿Cinco minutos, dijo?

Propongo que ningún parlamentario que vote ‘rechazo’ en abril pueda participar de la convención constitucional”, escribió el expresidente del Colegio de Arquitectos Sebastián Gray. “Si gana el apruebo a la constitución no queremos a ningún huele peos de dictador cerca, ni siquiera queriendo participar. Del momento que rechazas el cambio quedaste fuera”, se sumó la comediante Natalia Valdebenito.

Ese es el peor camino que puede tomar la campaña por una nueva Constitución: el de la superioridad moral y la exclusión del otro.

Origen: Columna de Daniel Matamala: ¿Cinco minutos, dijo?

¿Qué más estamos esperando?

Llegados a este punto, es el momento de abandonar los eufemismos y lo políticamente correcto. Los que han “criminalizado la protesta social”, son justamente aquellos que, en el marco de ésta, han alentado, justificado o tolerado, sea por acción u omisión, mucha de la violencia que se ha instalado en nuestras calles. Una sociedad civilizada no puede dejar de reprochar y castigar que, por ejemplo, se queme o vandalice la propiedad pública o privada; que se interrumpa de manera violenta la circulación de las personas; que se fune o agreda a quienes piensan diferente; que se normalice que para protestar haya que cubrirse el rostro, o que se agreda verbal y físicamente a los llamados a imponer la autoridad.

Origen: ¿Qué más estamos esperando?

El Mercurio.com – Blogs : Y la nave va

 
Viernes 24 de enero de 2020

Y la nave va

«Hacer política desde el temor es todo lo contrario de lo que se necesita hoy».