Acta Bioethica 2014; 20 (2). Temas de salud reproductiva

Fernando Lolas Stepke[1]

Englóbanse bajo el difuso sintagma “salud reproductiva” diversos temas. Algunos tienen que ver con la sexualidad. Otros, con la maternidad y la paternidad. Y aún algunos, con prácticas sociales relacionadas con la anticoncepción, con la conducta de los profesionales sanitarios, con la privacidad y la confidencialidad, y con las objeciones de conciencia que algunos creyentes pueden oponer a medidas de salud pública.

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Esta amplia área de intereses fue la primera que abordó el Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética (CIEB) de la Universidad de Chile, cuando fue creado, en 1993. Entonces, un primer aporte de la Fundación Ford, cuyas políticas de entonces tenían este tema por prioritario, permitió realizar seminarios e iniciar trabajos en lo que luego se diversificaría hacia otros temas y otras preocupaciones.

Por entonces, la bioética que se conocía era el principialismo estadounidense. Y sus temas, aquellos de mayor impacto: la vida y la muerte. Luego vino el interés por la cotidianidad, por el medio ambiente, por otras dimensiones de la ciencia y la tecnología. Se descubrió que los difusos contornos del discurso bioético podían servir a muchos intereses. Algunos emplearon tal discurso para promocionar ciertas posturas ideológicas. Otros, como trampolín para llegar a temas políticos contingentes. Muchos, para sentar plaza de expertos en un área ambigua. Cuando hoy volvemos a los asuntos clásicos lo hacemos desde una situación legislativa y una conciencia social distintas de lo que eran hace dos décadas.

Acta Bioethica ha recogido en sus páginas numerosos trabajos sobre los temas centrales en este número. Se encontrará trabajos que exploran la dignidad de los seres humanos, el trabajo de los comités, las objeciones de conciencia, los derechos y deberes de las personas en los sistemas de salud. En sus límites, la misma idea de salud reproductiva pierde sustancia y se convierte en comportamiento humano a secas. Algunos temas que antes estaban tabuizados por la tradición y la costumbre, o por la religión y la creencia, se discuten hoy con cierta mayor libertad. La “pendiente resbaladiza” de que nos advierten los agoreros si se aprueban leyes de divorcio, despenalización del aborto bajo ciertas circunstancias, anticoncepción de emergencia, no siempre ocurre. Las libertades no necesariamente implican libertinaje. Cuando la tonalidad de las discusiones sufre los embates del ideologismo todo es posible. Pero cuando la alfabetización científica y la racionalidad bioética se difunden con tino, las comunidades pueden tomar decisiones, los comités asistenciales y de investigación cumplir sus tareas y las personas sentir que hay derechos y deberes.

Como en otros números, en este una variada selección de trabajos integra lo que llamamos “interfaces”. Se trata de trabajos misceláneos aprobados por nuestros evaluadores que no responden a la tónica monográfica de aquellos que dan título al número. En esta ocasión, tales trabajos tratan sobre responsabilidad médica, investigación con animales, programas educativos y otros asuntos.

En las Recensiones se recogen comentarios de publicaciones que los editores han juzgado interesantes.

El continuado incremento en el número de trabajos que recibe la revista obedece a su indexación en bases de datos internacionales, a su carácter trilingüe, a la persistente alza en las citaciones y al trabajo continuado de nuestro comité editorial, que vela porque lo aquí publicado tenga la necesaria consistencia como para ser de ayuda en el estudio y la investigación.

Mantener Acta Bioethica en sus estándares ha sido empresa compleja pero grata. Hemos procurado mantener su gratuidad de acceso a fin de facilitar su consulta y citación. Y en ello hemos tenido la buena fortuna de recibir trabajos que, en general, cumplen las normas y revelan factura cuidadosa. Es de esperar que institucionalmente podamos afianzar la continuidad y la mejora de esta revista, que gracias a sus editores y gestores sigue siendo un foro pluralista para temas diversos

[1] Profesor Titular, Universidad de Chile. Académico de Número de la Academia Chilena de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia Española. Académico Honorario de la Academia Chilena de Medicina.

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Modiano, una Francia entre sombras

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 París 9 OCT 2014 – 21:46 CEST

Su leyenda de hombre humilde y sencillo le precede. Aparece puntual en la estrecha sala parisiense de su editora, Gallimard, para explicar su galardón y es evidente que está pasando un mal rato. Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura 2014, tiene 69 años y, a pesar de contar ya con importantes galardones literarios, está visiblemente aturdido. Es un hombre, se explica, acostumbrado a la soledad de su oficio: la de escritor.

Los periodistas le reciben con aplausos, pero tiene el gesto contraído y sudoroso. Le gustaría recabar más datos acerca de por qué la Academia sueca le ha elegido. Dice que aprovechará su viaje a Estocolmo para descubrirlo. “Eso me ayudará a escribir yo mismo sobre mis libros”. Un periodista lee en alto la explicación del jurado para hacer su elección: “Por su arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más difíciles de retratar y desvelado el mundo de la Ocupación”. Dice estar de acuerdo con tal apreciación y añade: “Me gustan mucho esas frases precisas y lapidarias. Me animan”.

Frases cortas. Sobriedad. Precisión. Son cualidades de su escritura que, sin duda, ama el propio autor. “El mío es un trabajo de estilo elíptico. Emotivo por las frases simples”, responde cuando se le pregunta cuál es su aportación a la literatura francesa.

La sencillez y la duda le persiguen. Cada frase suya, siempre en voz baja, es un esfuerzo balbuceante por explicar lo que solo parece capaz de exponer del todo en un texto protector, el mismo que le facilitará las cosas, dice, cuando tenga que hacer su discurso en Estocolmo para recoger su galardón. Y con esa misma sencillez da la razón a sus críticos: “Tengo la sensación de estar escribiendo el mismo libro desde hace cincuenta años”. En 2009, en una entrevista a este periódico insistía sobre lo mismo: “Ya me he dado cuenta de que me repito: siempre es alguien que busca a alguien, o alguien que intenta recuperar las huellas de alguien”.

La infancia, la adolescencia, los recuerdos, el pasado. Son su obsesión. Quizá por eso evoca su juventud cuando le preguntan por escritores que le precedieron, como Albert Camus. “Me parece irreal que yo esté confrontado a gente que leí de joven, a personas que admiré siendo adolescente”.

Hay en la sala de Gallimard un cierto aire de fiesta. Modiano es el decimoquinto escritor francés que se alza con el Premio Nobel de Literatura. Francia puede estar orgullosa de ello. El presidente de la República, François Hollande, ha lanzado un comunicado festejando el galardón e incluso ha hablado con él por teléfono. El Elíseo expresa en su nota, hecha pública al conocer el premio, la capacidad de Modiano de “explorar la memoria y la complejidad de la identidad”.

Pero Modiano, ante los periodistas que abarrotan la sala, baja al terreno de la escritura con toda la humildad y la angustia del hombre que solo se siente prisionero del tiempo que le ha tocado vivir y que trata de ser un traductor; simple pero necesario traductor. “Soy optimista. La literatura no va a morir porque es la que traduce la angustia de su tiempo y, en consecuencia, siempre va a ser necesaria”. Una necesidad en ocasiones penosa para el autor. La última novela de Modiano se publicó en Francia la semana pasada. Se titula Para que no te pierdas en el barrio. Ahora está tomando notas para la próxima. Es la etapa más excitante, asegura. Recopila sensaciones, pensamientos, hechos. Luego llega el proceso laborioso y duro de poner todo ello en orden, explica, “y entonces es como un pavo sin cabeza que sigue caminando por su cuenta hasta que muere y esa es la parte penosa”.

Con Los bulevares periféricos Modiano ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa de 1972. Con La calle de las tiendas oscuras se hizo con el Goncourt en 1978. En 1996 se le concedió el Gran Premio Nacional por toda su obra. El autor de En el café de la juventud perdida o de Dora Bruder, nacido en Boulogne-Billancourt en 1945, justo al término de la II Guerra Mundial, se ve ahora recompensado por la Academia sueca, consolidando el liderazgo de Francia en tal galardón. Se le pregunta si tiene alguna idea acerca de tal “preeminencia”, pero duda de que haya tal.

Niño un tanto abandonado, de padre judío, criado por una abuela belga, dice sentirse miembro de una generación de transición. “Conocimos un mundo poco cambiante en nuestra infancia y de pronto todo se ha acelerado. La mía es una generación más sensible al cambio de atmósfera que trata de traducir esa evolución a través del libro que yo escribo de manera sucesiva”. De manera sucesiva y obsesiva. La literatura como “refugio” y, al tiempo, como objeto de una insatisfacción permanente que obliga a escribir el siguiente libro. Por eso no cree que el americano Philip Roth, gran favorito para el Premio Nobel, cumpla su promesa de no volver a escribir. “Es necesario recomenzar siempre”.

Al final de la rueda de prensa posa, incómodo, para las cámaras. No sabe cómo celebrará el premio porque, insiste, no lo esperaba en absoluto. En cuanto a la actualidad, sí, es una fuente de inspiración, pero demasiado próxima para que esta se convierta en un trabajo literario. El misterio que palpita en sus libros necesita algo más de distancia. “Es como recular para enfocar mejor las cosas. La excesiva proximidad no permite discernir bien para hacer un verdadero trabajo literario”.

El “Parlamento del Libro y la Palabra” analiza relación entre escritura y pueblos indígenas

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por CULTURA+CIUDAD, EL MAGAZINE DE EL MOSTRADOR

Las demandas de los pueblos indígenas y polinésicos de nuestro país han hecho evidente la necesidad de continuar avanzando hacia políticas de desarrollo inclusivo y respetuoso de las culturas indígenas. Su lengua, particularmente, así como sus culturas orales y las literaturas producidas por diversos autores indígenas repartidos a lo largo de Chile deben ser comprendidas enfatizando el valor que representan para las letras nacionales.

Es por eso que la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile quiere hacerse cargo de esta preocupación y, a la vez, rescatar y actualizar los objetivos centrales de dos actividades. Por una parte, la “Zugutrawun / Reunión en la Palabra”, organizada por los escritores Jaime Valdivieso y Elicura Chihuailaf en Temuco en 1994, y el “Taller de Escritores en Lenguas Indígenas de América”, organizado por Elicura Chihuailaf con la concurrencia de ocho poetas nativos de América Latina y 11 poetas mapuche y rapanui, encuentro del que surgió una publicación preparada por Chihuailaf y editada por la Dirección de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Católica de Temuco en 1997. Por otra, el Encuentro Latinoamericano de 2007, que reunió a 11 poetas indígenas de América Latina y 17 poetas mapuche y aymara de Chile y a partir del cual el poeta Jaime Luis Huenún publicó “Los cantos ocultos” (LOM) en 2008.

La finalidad de esta actividad es realizar un encuentro no sólo en la palabra, sino también en la cultura, a fin de rescatar la pluralidad de los pueblos indígenas chilenos a través de la presencia de poetas aymaras, rapanuis, quechuas y otros.

Las escrituras regionales en Chile han jugado un papel central en la construcción literaria del país, constituyendo núcleos de creación que en distintos momentos se han autodefinido desde una identidad local para situarse en el plano universal. Esto ha permitido reconocer, durante las últimas décadas, a agrupaciones de escritores, grupos de poetas o talleres literarios de Concepción, Valdivia, Osorno, Temuco, Puerto Montt, Castro, Punta Arenas, Copiapó, Valparaíso y Arica, entre otros. Estos grupos, a su vez, han generado acciones conjuntas con escritores indígenas, apuntando a la descentralización literaria y la incorporación de las diversidades.

Para rescatar esta diversidad, se convocará a poetas indígenas de Santiago y regiones, quienes participarán en recitales poéticos, visitas a colegios públicos y mesas de debate cuyo eje central serán las poéticas indígenas y sus aportes a la diversidad estética y cultural del país, así como los procesos sociopolíticos indígenas de los últimos 20 años.

Este encuentro busca constituirse como un hito capaz de relacionar la lengua y la cultura indígena con una reflexión crítica acerca del proceso de revitalización lingüística que están desarrollando los diferentes pueblos indígenas que conforman este país, con el objeto de promover las literaturas regionales e indígenas y generar insumos en la actual discusión de las políticas públicas alrededor del libro y la lectura.

PROGRAMA

MARTES 14 DE OCTUBRE

VISITAS A COLEGIOS

11:00 – 13:00

Reconocidos poetas realizarán visitas a un grupo de colegios públicos seleccionados. Los colegios y los poetas son:

-Complejo Educacional Juanita Fernández, Recoleta.

Poetas: Libertad Manque y Daniela Catrileo.

-Liceo Teresa Prat Sarratea, Santiago.

Poetas: María Teresa Panchillo, Juan Paulo Huirimilla y César Millahueique.

-Escuela de Arte y Tecnología de Maipú.

Poetas: Graciela Huinao y Manuel Atán.

PARLAMENTO

(Sala Domeyko, Casa Central Universidad de Chile)

INAUGURACIÓN

15:00 horas

Palabras Profesora Paola Lagos, Directora de Extensión, Universidad de Chile .

Mesa 1: Políticas públicas del libro y la lectura para el mundo indígena.

15:15 a 16:45 horas

Un gran problema que enfrentan los poetas y escritores indígenas es la escasa publicación de sus obras, así como la invisibilización de su trabajo. Es por eso que en el mismo momento en que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes debate en torno a las políticas del libro, es necesario plantear una discusión sobre políticas destinadas a la promoción de obras y autores indígenas.

Panelistas:

-Paulo Slachevsky. Gerente General de la Editorial LOM y Presidente de la Asociación de Editores Independientes.

-José Ancan. Especialista en investigación etnográfica, teoría antropológica y relaciones interculturales. Encargado de la Unidad de Pueblos Originarios del CNCA y director del Centro Cultural Palacio La Moneda.

-Pablo Mariman. Historiador y Dr. en Etnohistoria.Comunidad Historia Mapuche.

-Sebastian Barros. Sociólogo. Director de Pehuén Editores.

Moderador: Jaime Luis Huenún. Escritor y autor de dos antologías de poesía mapuche y de “Los cantos ocultos”, producto del encuentro de poetas y escritores indígenas latinoamericanos realizado en 2007, entre otras obras. Ganador del Premio Pablo Neruda, la Beca Fundación Andes y la Beca Guggenheim.

Mesa 2: Literaturas regionales.

17:00 a 18:30 horas.

Uno de los principales desafíos de nuestro país es la descentralización a todo nivel. En el caso de las literaturas indígenas, al problema basal de la escasa promoción de estas temáticas y autores, se suma la concentración de estos esfuerzos en Santiago. De ahí la importancia de abordar las literaturas indígenas desde sus propios territorios. Estos poetas y obras han jugado un papel muy relevante en la construcción literaria del país, que a través de grupos reconocibles en distintas regiones, se abocan tanto al rescate de las identidades regionales como a la profundización de otras universales.

Panelistas:

-Graciela Huinao. Poeta y narradora mapuche-williche. Su vasta obra ha sido traducida y publicada en diversos países, y en varias lenguas originarias.

-Egor Mardones. Poeta y Profesor de español de la Universidad de Concepción. Escritor de varias publicaciones entre las que se cuentan, “Fusión Común”, antología de varios autores, “Taxi Driver” y “Miramar Hotel”.

-Rosabetty Muñoz. Profesora de Castellano y autora de “El Kultrún” y “Sombras en el Rosselot”, entre otras obras. Ha recibido el Premio Pablo Neruda, el Premio del Consejo Nacional del Libro a mejor obra inédita y la Beca para Escritores Profesionales del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, entre otros.

-Elvira Hernández. Poeta y crítica literaria. Entre sus libros destacan “Carta de viaje” y “La bandera de Chile”, escrito en los años de dictadura. Bajo su nombre real, Teresa Adriasola, ha desarrollado una considerable labor crítica.

Modera: Patricia Espinosa, Doctora © en Literatura, U. de Chile; Magíster en Letras con mención en Literatura, PUC (1996) y Licenciada en Letras, mención Castellano, PUC (1993).

Patrick Modiano gana el Nobel de Literatura

Patrick Modiano

La Academia sueca ha argumentado que ha concedido el premio a Modiano “por su arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más difíciles de retratar y desvelado el mundo de la Ocupación”.

Publicado en España sobre todo por la editorial Anagrama –aunque su obra ha estado muy dispersa— y en Francia por Gallimard, Modiano es un escritor humilde y, sobre todo, valiente. Con el guión de Lacombe Lucien, que escribió en 1974 junto a Louis Malle, fue uno de los primeros que denunció algo que hasta entonces había sido un tabú: la activa participación francesa en la persecución de los judíos, la miseria del colaboracionismo. La película causó una conmoción tremenda en Francia y abrió una herida que Modiano nunca ha cerrado en sus libros.

Entre sus principales novelas destacan Calle de las Tiendas Oscuras, Los bulevares periféricos, La trilogía de la ocupación, Domingos de agostoViaje de noviosEl rincón de los niños o Las desconocidas. Muchos le acusan de escribir siempre el mismo libro, lo que para sus detractores es un defecto para sus defensores es una bendición. Una parte importante de su obra ha sido traducida al castellano por María Teresa Gallego Urrutia, que ha logrado recrear la claridad y ligereza del francés de Modiano.

Cuando Jean-Marie Le Clézio recibió el Nobel en 2007, muchos pensaron que el candidato eterno de la literatura francesa, el propio Modiano, se había quedado sin el máximo galardón de las letras mundiales. Sin embargo, al final, la Academia Sueca ha repetido idioma para galardonar una obra tan compleja como a la vez sencilla, que parece que siempre transcurre en el lujoso distrito XVI de París, pero que recorre con intensidad los dramas y los conflictos del siglo XX.

Su último libro publicado en Francia se titula precisamente Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier (Para que no te pierdas en el barrio), que ha salido a la calle la semana pasada en la indispensable colección blanca con letras rojas de Gallimard. Como todos, no llega a las 200 páginas (160). El propio Modiano, en una entrevista difundida por Gallimard, explica el arranque, que no puede ser más clásico de su obra: «La novela arranque con el timbre del teléfono. El personaje principal, Jean Daragane, después de titubear, acaba por responder. Un desconocido le dice que tiene en su poder una agenda de teléfonos que Daragane había perdido. Pero algo le parece sospechoso». Así empieza un viaje a los recuerdos y a los misterios de la vida.

En la crítica de su última obra, La hierba de las noches, el sabio de los libros Alberto Manguel, escribió en julio en Babelia: “Si toda novela trata de imaginar los capítulos que faltan en una vida, toda biografía es de alguna manera una inspirada ficción. A lo largo de una obra considerable, Patrick Modiano ha intentado construir esos capítulos de los cuales el autor no conoce a ciencia cierta más que algunos retazos. Sin embargo, estos bastan para dar a las novelas de Modiano una verosimilitud y convicción extraordinarias. La biografía de Modiano abarca la segunda mitad del siglo XX y los comienzos del XXI; su obra también. En el centro están los pavorosos años de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Francia, y la larga sombra del Holocausto; también, la guerra de Argelia. La hierba de las noches no escapa a esa consabida trayectoria».

De origen italiano por parte de padre y belga por parte de madre, nacido justo al final de la II Guerra Mundial, Modiano publicó su primera novela, La plaza de la Estrella, en 1968 y se convirtió en un escritor reconocido diez años después al recibir el premio Goncourt por La calle de las tiendas oscuras. Si hubiese que elegir un solo libro que resumiese el genio de Modiano, una elección posible es Dora Bruder, que el narrador compuso a través de un anuncio de prensa que decía: “Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 metros, rostro ovalado, ojos gris marrón, abrigo sport gris, pulloverburdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París”. Sus pesquisas, cómo no, le llevaron a la colaboración y a Auschwitz, le llevaron a las siniestras tripas de la Europa del siglo XX.

En una entrevista publicada por Babelia en 2009, Modiano explicó sobre aquella novela: «Luego, con los años, y con el libro ya publicado, me llegó algo más de documentación sobre Dora. Y me planteé la cuestión de si merecía la pena reescribir la novela o no. Decidí que no. No soy historiador. Soy novelista. No importa tanto el resultado de la búsqueda como la búsqueda en sí. Así que la novela se quedó como está».

Sobre su obsesión por ambientar sus novelas en el barrio XVI de París, burgués, aparentemente anodino, dominado a la vez por la sombra de la Torre Eiffel y por las sólidas mansiones, señaló en la misma entrevista: «Por eso, porque no tiene nada de especial. Muchos lo consideran un típico barrio burgués. Pero no es así del todo. Tiene una parte de barrio anónimo, banal, sin monumentos históricos, donde uno puede imaginarse cosas. En otros barrios parisinos te sientes bloqueado por la historia. En Trocadero y sus alrededores uno puede observar las calles y la gente que las habita de una manera un poco onírica».

 — El País — Madrid 9 OCT 2014 – 13:54 CEST

Irène Némirovsky

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Irène Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942) recibió una educación exquisita, aunque tuvo una infancia infeliz y solitaria. Tras huir de la revolución bolchevique, su familia se estableció en París en 1919, donde Irène obtuvo la licenciatura de Letras en la Sorbona. En 1929 envió su primera novela, «David Golder», a la editorial Grasset, dando comienzo a una brillante carrera literaria que la consagraría como una de las escritoras de mayor prestigio de Francia. Pero la Segunda Guerra Mundial marcaría trágicamente su destino. Deportada a Auschwitz, donde sería asesinada igual que su marido, Michel Epstein, dejó a sus dos hijas una maleta que éstas conservaron durante decenios. En ella se encontraba el manuscrito de «Suite francesa», cuya publicación en 2004 desencadenó un fenómeno editorial y cultural sin precedentes: la novela se tradujo a treinta idiomas, obtuvo numerosos premios —entre ellos el Premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido— y fue uno de los libros más leídos en casi todos los países donde se publicó, con más de tres millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. En España fue galardonada con el Premio del Gremio de Libreros de Madrid y también cosechó un sorprendente éxito comercial.

Irène Némirovsky, una escritora resucitada

Amelie Nothomb

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Hija de diplomáticos belgas, a los cinco años, por razones profesionales de sus padres, marchó a China, a lo que siguieron estancias en Estados Unidos, Bangladesh, Birmania y Laos. A los diecisiete años marchó a Bruselas, estudiando Filología Románica en la Universidad Libre de Bruselas. Posteriormente fue a Japón trabajando como intérprete en una multinacional, regresando definitivamente a Bélgica para dedicarse de lleno a la escritura. Ha recibido entre otros, el Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999.

Es autora de novelas de temática variada y actual. Se le reconoce una extraordinaria vivacidad y gran originalidad de sus temas.

“Finalmente, después de muchos años, creo que soy belga. ¿Qué significa ser belga? Pues no ser de ningún sitio, no tener una identidad clara, definida. Al menos me he dado cuenta de que no soy japonesa, algo que no tenía claro antes de que me pasara lo que cuento en este libro”.

Emmanuel Càrrere

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(París, 1957), después de cuatro celebradas novelas de no ficción, se ha impuesto internacionalmente como un extraordinario escritor. Así, El adversario: «El autor ha sabido transmitir con una fluidez literaria que jamás cae en falsas retóricas esa inquietud abismal sobre la nada» (Elena Hevia, El Periódico); «Ese retrato del monstruo, del diablo, logra atraparnos» (Josep M. Sòria, La Vanguardia); «Novela apasionante y reflexión de escalofrío» (David Trueba). Una novela rusa: «Un relato original, multidireccional y perturbador» (Sergi Pàmies); «Un libro sincero –ahora que es tan difícil encontrarlos–, atrevido, valiente, brutal, el striptease de un escritor» (Juan Manuel Villalobos, Letras Libres). De vidas ajenas (el mejor libro del año según la prensa cultural francesa): «Si van a leer un solo libro este año, que sea éste» (Juan Forn, Página/12, Argentina); «La novela me ha impresionado mucho. Una experiencia literaria brutal. Me apasiona» (Pedro Almodóvar); «Una obra desgarradora y grandiosa» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Una narración sobre la dignidad humana» (Jesús Ferrero). Limónov (galardonado con el Prix des Prix como la mejor novela francesa): «El libro, que se parece mucho a una novela de aventuras, es también una biografía y un gran reportaje histórico» (Miguel Mora, El País); «Carrère vuelve a deslumbrar» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Se lee a un ritmo vertiginoso» (Rafael Narbona, El Mundo); «Escritor tan insólito como poderoso. Extraordinario libro» (Carlos Boyero). Ahora hemos recuperado dos novelas de ficción: El bigote y Una semana en la nieve.

Patrick Modiano

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Patrick Modiano nace en Boulogne-Billancourt el 30 de julio de 1945. Hijo de una actriz belga y de un hombre de negocios italiano, creció entre Jouy-en-Josas y la Alta Saboya. Las ausencias repetidas de sus padres le acercan a su hermano mayor, Rudy, que muere a la edad de diez años. Tras aprobar la selectividad, decide dedicarse plenamente a la escritura. Sus primeras obras giran en torno a la ocupación nazi y el colaboracionismo (El lugar de la estrella, galardonada con el Premio Roger Nimier y el Premio Fénéon, La ronda de noche y Los bulevares periféricos). En 1978 obtiene el Premio Goncourt por La calle de las tiendas oscuras, una novela en la que la Segunda Guerra Mundial, y en 1984 recibe el Premio de la la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. En castellano, entre otras, también se han publicado Domingos de agostoViaje de noviosEl rincón de los niñosLas desconocidasDora Bruder y Joyita. Este gran autor, de una extremada sensibilidad, describe en sus ficciones la búsqueda de la propia identidad, que oscila entre el recuerdo desgarrador y la tentación de la amnesia benéfica.

En esta colección se ha publicado Un pedigrí: «No es tanto el libro de las claves de la obra modianesca, que lo es, sino el gran libro de Patrick Modiano» (Miguel Sánchez-Ostiz, ABC); «Te deja sin aliento. El mejor libro, sin duda, de Modiano» (Félix Romeo); «Esta pequeña novela resulta de una gran belleza» (Jacinta Cremades, El Mundo). También En el café de la juventud perdida, declarada por Lire la mejor novela francesa de 2007: «De una belleza inaudita» (Isabel Coixet); «Modiano sigue siendo fiel a su propio universo, pero en mi opinión –y para mi asom­bro– da un salto hacia delante en cuanto a asunto y estrategia narrativa. Libro tras libro, me produce una admiración que no cesa de aumentar» (Robert Saladrigas). Y reunimos en el volumen Trilogía de la Ocupación sus tres primeras novelas: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación. Luego recuperamos dos novelas nunca publicadas en España: Calle de las Tiendas Oscuras (Premio Goncourt): «Una brillante fabulación que incide de lleno en los dos temas centrales de su literatura, el peso de la memoria y la busca permanente de la identidad (Ignacio F. Garmendia, Diario de Sevilla); y Villa Triste: «Leer algo suyo es imprescindible para conocer la novela moderna» (Luis Antonio de Villena); «Como otras obras de Modiano, devuelve el placer por la lectura. Nos reconcilia con la gran literatura» (Javier García Recio, Diario de Mallorca). Y también El horizonte: «El gran olvidado por el jurado del Premio Nobel» (La Voz de Galicia).

El Diario Íntimo en Chile

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El Diario Íntimo en Chile

Leonidas Morales

RIL Editores y Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile

Edición y Diagramación Álvaro Quezada Sepúlveda

2014


El diario íntimo es un género literario moderno cuya práctica, en Europa donde aparece hacia el siglo xvii, se generalizó desde el siglo xix (fueron escritores y artistas sus cultores principales) y su teoría se construyó en la segunda mitad del siglo xx. La seducción de este género está asociada por una parte a su enunciación “secreta” y, por otra, al cruce que se produce en la elaboración reflexiva de sus anotaciones entre la experiencia del presente, la memoria biográfica, las pulsiones del inconsciente y, cuando se trata de escritores o artistas, las formas embrionarias de futuras creaciones. En abierto contraste con lo que sucede en las culturas modernas desarrolladas, en Chile el diario íntimo es un género escasamente difundido, y menos estudiado. Este libro quiere ser un aporte a su estudio. Reúne once ensayos. De ellos, diez están dedicados a otros tantos diarios íntimos. Sus autores: Lily Iñiguez, Teresa Wilms, Hernán Diaz Arrieta (Alone), Mario Góngora, Luis Oyarzún (el único cuyo diario es objeto de tres ensayos), José Donoso, Ágata Gligo y Gonzalo Millán. El lugar que ocupan en la secuencia del corpus es estrictamente cronológico. Iñiguez y Wilms no solo son las que inician la serie: son también las primeras diaristas chilenas, de las dos primeras décadas del siglo xx.


 

El primate ingenioso

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El primate ingenioso

Jorge Andrés Pérez Rossel

Edición y diagramación de Álvaro Quezada Sepúlveda

De próxima publicación


 

La hipótesis de este libro es que el ser humano no solamente ha evolucionado genéticamente para consumir la energía con su fisiología (selección natural), sino también para consumir la energía con la tecnología (selección cultural). Es decir, por un lado, la selección natural de fenotipos ha moldeado su genotipo para permitirle consumir energía fisiológicamente con herramientas anatómicas, y, por otro, la selección cultural de fenotipos ha moldeado su genotipo para permitirle consumir energía culturalmente, con herramEl primate ingeniosoientas tecnológicas. Esta estrategia evolutiva ha abierto un mundo de posibilidades para que el ser humano pueda consumir cada vez más energía por medio de la evolución cultural. Pero este potencial de consumo energético se concreta en sociedades cada vez más extensas y complejas, que evolucionan culturalmente para desarrollar y usar tecnología. Es decir, el ser humano ha evolucionado genéticamente para ser capaz de organizarse con otros, con el fin de diseñar, hacer y usar herramientas tecnológicas. Esto es posible, entre otras causas, gracias a su poderosa imaginación y su motricidad fina en las manos y cuerdas vocales. La evolución cultural de las ideas, para consumir la energía con la tecnología, es el resultado del aprendizaje del ser humano, y es producto de la selección cultural de fenotipos (características que son el producto de los genes y el medio). Los fenotipos del ser humano han sido evaluados por filtros naturales y culturales. Los filtros culturales buscan potenciar el consumo cultural de la energía con el uso de herramientas tecnológicas; por lo tanto, la selección cultural de fenotipos ha seleccionado mutaciones genéticas que han moldeado las herramientas anatómicas del ser humano en función del uso de estas herramientas. La selección cultural de fenotipos ha permitido al ser humano seleccionar las mutaciones genéticas necesarias para adaptarse al medio en sociedades extensas y complejas que evolucionan culturalmente con el fin de consumir energía con tecnología. Es decir, el ser humano no solamente diseña, hace y usa herramientas tecnológicas, sino que las organiza en sistemas productivos integrados con especialistas. Las sociedades humanas generan ideas (innovación) y las conservan en el tiempo si son útiles para explotar los recursos de su medio ambiente con la tecnología. Gracias a la evolución cultural de las ideas, los seres humanos han podido vivir en sociedades cada vez más productivas.. La primera parte de este libro trata sobre la energía. La segunda, sobre la evolución genética del ser humano en función del uso natural (fisiológico) y cultural (tecnológico) de la energía. La tercera parte trata sobre la evolución cultural de las sociedades humanas en función del uso fisiológico y tecnológico de la energía: analiza la evolución del pensamiento del ser humano en función de su desarrollo tecnológico. Este pensamiento experimenta una progresión: primero, pensamiento mágico (aborigen); segundo, pensamiento mitológico (monetario); tercero, pensamiento científico (moderno). El pensamiento mágico del aborigen ve causas y efectos, pero carece de un entendimiento de los mecanismos que rigen el mundo físico en que está inmerso. El pensamiento del hombre monetario deja de observar con atención la naturaleza y se disocia de ella creando explicaciones míticas sobre los mecanismos que rigen el mundo físico. Estas no tienen asidero empírico en la realidad y se basan en la fe en una autoridad. El pensamiento científico del hombre moderno domestica la imaginación por medio de la experimentación y la validación grupal de la información sensorial. Ahora, comunidades de especialistas desplazan sistemáticamente la frontera del conocimiento por medio del método científico. Resultado de esto, por ejemplo, es la domesticación de los combustibles fósiles con la tecnología del motor mecánico. El ser humano, entonces, accede a una fuente de energía atrapada por la fotosíntesis hacen cientos de millones de años. Pero hoy las sociedades humanas enfrentan el desafío de evolucionar culturalmente para controlar la emisión de dióxido de carbono. La quema indiscriminada de combustibles fósiles amenaza con devolver a la atmósfera a su estado primigenio: una atmósfera amarilla de dióxido de carbono. En la tercera parte del libro se intenta explicar cómo las sociedades humanas se adaptan al entorno mediante la evolución cultural. Se describe la evolución de las ideas que hicieron posible que las sociedades humanas se adapten al medio con la innovación tecnológica. Mientras la evolución genética es el producto de mutaciones evaluadas por los filtros evolutivos naturales y culturales, la evolución cultural es el producto de la generación de ideas evaluadas por el grupo humano. Esta evolución cultural conlleva la necesidad de tener individuos emocionalmente capaces de organizarse en grupos cohesionados en función del uso de la tecnología. En un comienzo, los grupos humanos se organizan en función del parentesco. Pero luego, cuando las sociedades crecen, se van creando estructuras sociales más complejas que permiten que extraños se puedan organizar en función de la confianza. Este es uno de los desafíos de las sociedades extensas y complejas. La confianza entre los miembros de la sociedad permite a las sociedades humanas explotar sinergias productivas y economías de escala, pero para que esto se concrete se necesita un contrato social en función del bien común de la sociedad. Desde su pasado aborigen, de no más de treinta personas, las sociedades humanas han crecido enormemente en tamaño y complejidad, producto de la evolución cultural y el asociado desarrollo tecnológico. Esto ha sido especialmente marcado, primero con la revolución agrícola (monetaria) y, segundo, con la revolución industrial (científica). Estas revoluciones produjeron saltos importantes en las densidades poblacionales de las sociedades humanas, lo que requirió que estas evolucionaran culturalmente para ajustarse al desarrollo tecnológico. Con estas mayores densidades poblacionales cambió la naturaleza de las interacciones entre los seres humanos: de sociedades casi familiares a sociedades cada vez más extensas y complejas, lo que requirió organizar a las sociedades humanas ya no en función del parentesco entre los miembros del grupo, sino en torno a reglas y valores comunes, independientes de ellas. Con la revolución agrícola, las adaptaciones fueron por medio de sistemas políticos autoritarios, que concentraban el poder (pensamiento mítico); con la revolución industrial, por medio de sistemas políticos representativos, que redistribuían el ingreso (pensamiento científico). Las sociedades aborígenes eran familiares y tenían un pensamiento mágico, ya que no entendían los mecanismos que regían el mundo natural en que estaban inmersos. Con la revolución agrícola surge el pensamiento mítico, en el que se da cohesión social a los grupos humanos extensos por medio de explicaciones no empíricas de los fenómenos de la naturaleza. Estas sociedades se organizan en torno a la autoridad política, que es también religiosa y militar. Con la revolución industrial surge el pensamiento científico, en el que se da cohesión social a los grupos humanos por medio de la democracia representativa, y la autoridad política es controlada por la sociedad mediante el sufragio universal. En este mundo la realidad es dirimida por el método científico.