Espiando al crítico de jazz

1429461751_111294_1429462795_noticia_normalEn 2012, cuando falleció Eric Hobsbawm, pocas de las necrológicas publicadas en España hacían referencia a cierta querencia del gran historiador: fue un activo amante del jazz e incluso, durante los años cincuenta y sesenta, ejerció como crítico profesional para The New Statesman, bajo el seudónimo de Francis Newton. Sintomáticamente, comenzó en el año tormentoso de 1956: cuando, tras la invasión de Hungría, discrepó de la disciplina del Partido.

Un dato que sí conocían en los servicios secretos británicos. El pasado año, acogiéndose a la legislación contra la opacidad oficial, alguien solicitó el expediente de los servicios de inteligencia sobre el pensador marxista, el llamado Personal File. Aunque los documentos solo llegaban hasta 1964 (el Gobierno de Su Majestad se reserva todo lo que tenga 50 años o menos), se materializó un tocho considerable: más de mil páginas. Faltaban carpetas y muchas hojas estaban censuradas pero lo que quedaba revela que el MI5 dedicó muchos recursos a investigar a Hobsbawm, al que no dudó en zancadillear sistemáticamente.

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Eduardo Galeano: El trabajo y la dignidad humana

6a00d8341bfb1653ef01bb081c605f970d-550wiEste bello y poderoso texto fue leído por Eduardo Galeano en la sesión magistral de clausura de la VI Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, llevada a cabo del 6 al 9 de noviembre de 2012 en la Ciudad de México. Más de 5 mil participantes, gran parte de ellos jóvenes, acompañaron su presentación en aquellas jornadas promovidas por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la UNESCO. Más abajo puede accederse al video completo de su conferencia.

No sé cómo podremos acostumbrarnos a la ausencia de Eduardo Galeano, a sus siempre necesarios y oportunos relatos, a su compromiso y militancia incansable a favor de la justicia, la libertad y la igualdad. El mejor homenaje que podemos rendirle es leerlo y escucharlo, contagiando a las nuevas generaciones el valor de la palabra para hacer del nuestro, un mundo más humano.

Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de CLACSO y coordinador del blog Contrapuntos.

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Adiós, hermano

CRISTINA PERI ROSSI  –Barcelona

 

14289433264113«Ayudalo, che, es un hermano», era un pedido habitual de Eduardo ante cualquiera que llegara perseguido, salvado en el anca de un piojo, como decíamos metafóricamente. Hasta que un día le dije: «Che, ¿y por qué no lo ayudás vos?» harta de que mi casa fuera el consulado uruguayo en el exilio. Además, yo era mujer. Una de las escasas mujeres escritoras exiliadas. Y la izquierda era tan machista y homófoba como la derecha, aunque -decían- eso se iba a arreglar después de la revolución. No: no se arregló. Tuvo que ser España la pionera en abordar esos temas, y es una deuda que siempre tendremos con la madre patria.

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“No volvería a leer ‘Las venas abiertas de América Latina’”

1399248604_150153_1399249817_noticia_normalCuarenta años después, Galeano confiesa que no leería nuevamente su libro más exitoso. “No sería capaz de leerlo de nuevo. Caería desmayado”. Así lo dijo durante una visita a Brasil el mes pasado, donde participó en la Segunda Bienal del Libro en Brasilia, realizada entre el 11 y el 21 de abril pasados. “Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital”, dijo el autor, de 73 años, en una rueda de prensa recogida por Agencia Brasil y el blog Socialista Morena.

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Un bailarín literario entre el horror

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Salman Rushdie.-

En 1982, estando en Hamburgo con motivo de la publicación de la traducción alemana de Hijos de la Medianoche, mis editores me preguntaron si me gustaría conocer a Günter Grass. Bueno, evidentemente quería conocerle, de forma que me llevaron en coche al pueblo de Wewelsfleth, a las afueras de Hamburgo, donde vivía Grass por aquel entonces. Tenía dos casas en el pueblo. Escribía y vivía en una de ellas y usaba la otra como estudio de arte. Después de cierta esgrima inicial —se esperaba de mí, por ser el escritor más joven, que le hiciera una serie de genuflexiones, y el caso es que yo estaba feliz de hacerlas— él decidió de repente que yo era aceptable, me condujo a un aparador en el que guardaba su colección de vasos antiguos, y me pidió que escogiera uno. Luego sacó una botella de schnapps y para cuando llegamos al fondo de la botella nos habíamos hecho amigos. En algún momento posterior fuimos tambaleándonos hacia el estudio de arte, donde me sentí hechizado por los objetos que allí vi, todos ellos reconocibles por las novelas: anguilas de bronce, lenguados de terracota, grabados a punta seca de un niño aporreando un tambor de hojalata. Le envidiaba por su don para el arte casi más de lo que le admiraba por su genio literario. ¡Qué maravilla, al final de un día dedicado a la escritura, bajar la calle andando y convertirte en otro tipo de artista! También diseñaba las portadas de sus propios libros: perros, ratas, sapos, que se trasladaban desde su pluma hasta sus cubiertas.

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Ler también: La conciencia del Tercer Reich en ‘El tambor de hojalata’

 

Échele la culpa al cerebro

1428694015_335589_1428694537_noticia_normalLo siento cariño, había bebido mucho, no sabía lo que hacía”. Hace tiempo que este argumento perdió validez como excusa. Apréndase esta frase: “Lo siento cariño, la amígdala y el estriado ventral de mi cerebro estaban hiperactivados, la ínsula no fue capaz de inhibir mi conducta… Yo no tenía elección”, puede servir como pretexto ante su pareja por haber sido infiel y en algunos casos, hasta librarles de la cárcel.

Queremos saber, comprender, explicar. El avance en las técnicas para el estudio del funcionamiento cerebral está proporcionando un fecundo caldo de cultivo que invita a querer interpretar no solo cómo funciona el cerebro, sino también la mente, la conducta y hasta los valores. Dónde reside la maldad, la bondad, el amor, el odio… Y la responsabilidad. La sociedad pide explicaciones y la neurociencia nos ayuda a proporcionar algunas respuestas, y entonces surgen los problemas: querer saber más de lo que la neurociencia nos puede explicar, responder a preguntas que no siempre tienen respuesta.

vía Échele la culpa al cerebro | Ciencia | EL PAÍS.

Cuentos fantásticos en verso

14280874512508Las visiones de Willian Blake o las pinturas de Paul Delvaux podrían ilustrar el mundo poético y filosófico de Óscar Hahn, poeta chileno que acaba de obtener el Premio Loewe de Poesía con Los espejos comunicantes (Visor). Estas imágenes están muy ligadas a su visión de la realidad, esa realidad sostenida por la muerte y que así se entrevé en sus poemas. «Es curioso», afirma el poeta, «el primer libro que abrí fue una antología de poesía española del siglo XV, con las coplas de Jorge Manrique, los cancioneros y esos poemas en los que la muerte estaba muy presente. No sé si se puede hablar de influencias, pero sí de atmósferas parecidas».

Nacido en 1938, pertenece, por edad, a la generación del 60 de Chile, un país de grandes poetas. Una nómina con dos Nobeles y dos Cervantes.

vía Cuentos fantásticos en verso | Cultura | EL MUNDO.

A vueltas con la esperanza

1427737154_636401_1427904537_noticia_normalCuenta el sociólogo vienés Peter L. Berger que en l945, poco después de que las tropas rusas entrasen en Viena, ofrecía la orquesta filarmónica de aquella ciudad una serie de conciertos para abonados. Los asistentes podían oír desde sus butacas el eco de los cañones. Pues bien: la conquista de la ciudad solo logró interrumpir los conciertos durante una semana. Después de ella, todo continuó como estaba previsto. La invasión de la ciudad y el ocaso de todo un imperio —comenta Berger— solo mereció una breve interrupción del programa.

vía Semana Santa: A vueltas con la esperanza | Opinión | EL PAÍS.

Aún no sabemos quiénes ni por qué mataron a Jesús

Cada vez que se acercan las fiestas litúrgicas de la Semana Santa, los cristianos se preguntan quiénes condenaron a Jesús y bajo qué acusaciones concretas. ¿Fueron los judíos los que lo arrastraron a la cruz o más bien los romanos, que en aquel tiempo dominaban Palestina y lo consideraron un subversivo del orden?

«Recemos por los pérfidos judíos» … «Oye, Dios, nuestra plegaria por la obcecación de aquel pueblo para que sea liberado de las tinieblas». Esta oración fue rezada por millones de católicos en la liturgia del Viernes Santo desde 1570, cuando el papa Pio V creó el Misal Romano.

Aquella oración injuriosa para la religión judía, de la que nació el cristianismo, llevaba implícito —y así lo entendían los fieles— que habían sido los judíos los que mataron a Jesús. El escritor israelí Amos Oz lo dice abiertamente: «Durante milenios la Iglesia Católica se dedicó a calificar a los judíos de asesinos de Dios».Hoy, sin embargo, los historiadores se inclinan a reconocer que fueron los romanos y no los judíos quienes condenaron al profeta rebelde.

Se basan en dos argumentos concretos: por un lado, la crucifixión era una forma de pena de muerte desconocida por los judíos. Ellos usaban en sus condenas la lapidación, la decapitación y la degollación. La crucifixión era una especialidad de los romanos usada con los rebeldes políticos. Por otro lado, en tiempos de Jesús, cuando Palestina estaba ocupada por el poder romano, las autoridades judías habían perdido la potestad de condenar a muerte. Si acaso podían hacerlo solo por blasfemia, es decir, por motivos estrictamente religiosos.

vía Aún no sabemos quiénes ni por qué mataron a Jesús | Internacional | EL PAÍS.