Umberto Eco, eterno y lúcido zarpazo

1455931160_859631_1455931345_noticia_normal_recorte1Casi 40 universidades de todo el mundo concedieron a Umberto Eco el doctorado honoris causa. Eso no honró a Umberto Eco, sino a todas esas doctas casas que, coincidentes en el legítimo afán de buscar referentes/asideros para afrontar la tormenta de un tiempo nuevo e incierto, dieron con este inmortal disfrazado de hombre, con este humanista travestido en duda metódica: desde Santo Tomás de Aquino hasta la Wikipedia y desde Kant hasta el grito de auxilio en defensa del libro de papel, pasando por los comics, el Medievo, la semiótica, la leyenda, el arte, la novela, la política y las masas —y por ende, el superhombre de masas, objeto de su bisturí incansable— la impronta de este verdadero caballero andante de la cultura en el más amplio espectro del concepto quedará grabada en la historia de lo escrito y lo dicho. Pocos como él, pocos como Umberto Eco en el devenir del tiempo que va desde Altamira y Lascaux hasta el troll cibernético-megalítico de los 40 caracteres.

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Educación: Aristóteles y las hojas del recreo

Les confesaré que me sentía un imbécAristotelesil intentando explicar lo del holismo, el organicismo, la phronesis o la politeia sin referirme a las dichosas hojas. ¿Acaso la Política de Aristóteles no se caracteriza por su carácter pragmático, en contraste con el utopismo de su maestro Platón? Como habíamos dedicado alguna clase previa a la amistad según la Ética a Nicómaco, utilicé una de sus frases: “Cuando los hombres se aman unos a otros no es necesaria la justicia”, para lanzar algunas cuestiones al vuelo: ¿puede funcionar la recogida de hojas sin amenazas, leyes ni normas (justicia), exclusivamente por la satisfacción de participar de algo que a todos nos beneficia? ¿Son los ciudadanos más felices cuando se sienten parte activa de su comunidad y disfrutan del trabajo bien hecho o, por el contrario, la felicidad mayor estriba en la habilidad para escaquearse y burlarse del trabajo ajeno? ¿Lo que valía en la Grecia antigua sigue siendo válido en lo sustancial o hemos mutado? ¿Para bien o para mal?

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