Suspendida una inyección letal en Ohio después de 30 minutos sin hallar la vena al condenado

La tortura duró más de 30 minutos. Ese fue el tiempo que Alva Campbell, de 69 años, pasó el miércoles atado a una camilla mientras dos enfermeros le palpaban el cuerpo en busca de una vena para aplicarle la inyección letal. Aunque hubo un momento en que parecían haberla encontrado e incluso uno chocó su mano con el condenado, finalmente se dieron por vencidos y la pena capital tuvo que ser abortada. Campbell, roto, volvió a su celda, y en la sala de ejecuciones de Lucasville (Ohio) quedó el vacío.

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Cómo los archivos en microfilme de la dictadura de Pinochet se hicieron humo

Un caluroso día de comienzos del año 2000, una mujer y dos hombres ingresaron a la Escuela de Inteligencia del Ejército en la localidad de Nos, en la orilla sur de Santiago. Llevaban bolsas con películas de microfilme arrancadas de sus cartuchos. En silencio comenzaron a desenrollar las cintas y arrojarlas a un horno encendido. Repitieron la rutina hasta que no quedó nada. Eran decenas de miles de imágenes de documentos: los archivos microfilmados de los principales órganos de inteligencia de la dictadura

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El segundo tiempo de Piñera: una nueva oportunidad de la reacción

Álvaro Quezada

Estamos a pocas semanas de un cambio que puede ser significativo en la manera como se conduce políticamente Chile. Como todo hace suponer, se impondrá la coalición de derecha, en unas elecciones con una alta abstención y en una segunda vuelta entre Sebastián Piñera, representante de la reacción anti reformas, y el periodista Alejandro Guillier.

Todos tienen  la impresión, y eso hace pensar incluso en una abstención mayor, que Piñera se repetirá como presidente en menos de diez años. Ha cundido la convicción de la derrota en el centro (DC) y en la izquierda, a tal punto que los restantes seis candidatos a la presidencia, seguros de que el asunto está zanjado, han resuelto jugar aventuras personales, con declaraciones y promesas que llegan a ser grotescas.

Quizás estaríamos más cerca de una cierta contienda entre la centro izquierda y la derecha si la aspiración de las mayorías —expresada en los ochenta— fuera «pan, trabajo, justicia y libertad»; de ese modo, se podría pensar en una oferta política que convocara y aglutinara enormes masas de votantes y derrotar con ello a la derecha. Pero ya nadie pide pan ni justicia ni libertad, ahora es importante consolidar lo ganado en el disfrute del consumo. Las reformas de Bachelet, resistidas por la derecha y criticadas fuertemente además por el centro, por su torpe implementación, han dado pie para que hoy, lejos de reivindicar, se busque en cambio consolidar: disfrutar con seguridad.

Como sea, la derecha se apresta a reformular todo, tanto en el terreno económico como en el legal y moral. Su triunfo será el los resentidos por el avance en materias como la despenalización del aborto, los derechos de las minorías, el matrimonio igualitario, la nueva Constitución, entre otras materias. Temen algunos que la reacción sea más violenta; esta vez no se espera una administración complaciente (populista o populachera), sino una que apunte como dé lugar al crecimiento económico y al orden familiar y moral.

No será grato, pero lo que siembras y cultivas, cosechas.