Columna de Daniel Matamala: Sincera distancia social

 

Por eso pregonar la “distancia social” en Chile, refiriéndose en realidad a la distancia física para evitar los contagios, tiene una doble lectura triste. Porque, en la crisis de 2020 como en el centenario de 1910, seguimos siendo expertos en otra distancia social. En esa que nos permite vivir sin enterarnos siquiera de lo que ocurre en las otras burbujas que confinan a los estamentos de nuestra sociedad.

Esta distancia -este abismo- social intersecta con el sesgo de confirmación de autoridades que solo parecen tener oídos para cifras positivas y analistas complacientes. El ministro Mañalich, en su otra frase para el bronce de esta semana, admitió que “todos los ejercicios epidemiológicos, las fórmulas de proyección con las que yo me seduje en enero se han derrumbado como castillo de naipes”. Pero las proyecciones de entidades como Espacio Público, de científicos y epidemiólogos no se han derrumbado en absoluto. Siguen de pie, apuntando que la curva no se había aplanado, no estábamos en una meseta, y el aumento de casos no se explicaba por la cantidad de exámenes. No éramos líderes ni ejemplos mundiales. Éramos -somos- sólo otro país luchando, con aciertos y errores, una batalla en la que no hay certezas.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Sincera distancia social – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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