Columna de Max Colodro: El perfume 

… el gobierno de Boric acaba de iniciar su mandato, tiene la legitimidad del triunfo electoral aún reciente y no ha sido semidestituido. No debiera, por tanto, tener ni la más mínima inhibición para hacer cumplir la ley. Salvo porque el perfume de su debilidad -esa que diversos sectores ya huelen- deja en evidencia su dificultad para asumir que no existen y nunca podrán existir razones legítimas para no respetar la ley vigente. De algún modo, lo que alimenta esta debilidad, junto a la impericia y los errores no forzados, es la idea de que detrás de muchas ilegalidades se ocultan también injusticias, y de que muchos de los que no respetan la ley son en el fondo “víctimas del sistema”.

Todo ello puede ser atendible a la hora del análisis sociológico, pero no cuando se tiene la obligación de gobernar, de preservar el orden público y garantizar la seguridad de las personas. Un gobierno no puede relativizar la gravedad de incumplir la ley y, menos, no perseguir a quienes la violan, sean camioneros, estudiantes o integrantes de una comunidad indígena. Y el actual gobierno tiene una seria dificultad que se lo impide: un perfume inconfundible que se siente en el aire.

Origen: Columna de Max Colodro: El perfume – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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