Columna de Pablo Ortúzar: El pan de cada día 

Hablemos entonces del trigo: importamos la mitad del que consumimos. Y casi todo el que producimos viene de La Araucanía y el Biobío. Dado el descalabro mundial actual en su precio, por la invasión a Ucrania y la ola de calor en la India y Pakistán, bien podríamos aumentar las hectáreas cultivadas, junto con expandir el cultivo de canola para aceite vegetal. Pero todo esto es imposible en el actual escenario de ataques terroristas y crimen descontrolado en la Macrozona Sur. Muchas cosechas dependieron este verano de la presencia militar, ahora retirada, para evitar incendios, robos o extorsiones. Este grave problema de seguridad interior se está convirtiendo, ante nuestros ojos, en uno de seguridad alimentaria.

Origen: Columna de Pablo Ortúzar: El pan de cada día – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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