Columna de Pablo Ortúzar: Los pecados del padre – Pablo Ortúzar

 

La base de poder detrás del recién asumido Presidente Gabriel Boric tiene un marcado componente generacional por radicarse en el movimiento universitario. Y, a su vez, dicha plataforma política depende del acceso masivo de estudiantes a la educación superior. No es exagerado decir, entonces, que Boric le debe su ascenso al Crédito con Aval del Estado establecido bajo Ricardo Lagos. Quienes participamos del movimiento universitario antes de la masificación acelerada producida por el CAE conocimos la precariedad política de dicha organización: marchas minúsculas y asambleas irrelevantes (ese ambiente minoritario y enrarecido registrado por Sexual Democracia en La pajamblea y por Pedro Peirano en el cómic Chancho Cero). Todo eso se ve transformado por la explosión del acceso: en pocos años casi toda familia chilena tenía un vínculo directo con alguna universidad, forjado por esperanzas mezcladas con deudas. Y miles de jóvenes de clase trabajadora entraban en contacto, por primera vez, con una tradición de juerga, militancia y protesta fermentada por décadas.

Origen: Columna de Pablo Ortúzar: Los pecados del padre – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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