Columna de Paula Escobar: Ambar 

La filósofa norteamericana Martha Nussbaum ha reflexionado con lucidez sobre la materia. La rabia sirve para perseguir el cambio y la justicia, pero debe ser contenida y encauzada.

“La rabia pública contiene no solo la protesta frente a lo que está mal, una reacción que es saludable para la democracia cuando la protesta está bien basada, pero también posee un ardiente deseo de venganza, como si el sufrimiento de otro pudiera resolver los problemas del grupo o de la nación”, escribe en su libro La monarquía del miedo. Y analizando en su libro la famosa tragedia griega de Esquilo, la Orestíada, dice que “un orden legal democrático no puede solo poner una caja alrededor de la venganza; debe fundamentalmente transformarla de ser algo difícilmente humano, obsesivo, sediento de sangre, hacia algo humano, que acepta razones, algo que proteja la vida en vez de amenazarla”.

Origen: Columna de Paula Escobar: Ambar – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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