Cuestiones peliagudas

1422288967_672835_1422298769_noticia_grande«El tema puede parecer superficial, pero es interesante ver cómo cambia la identidad de una persona por el mero hecho de llevar o no barba o bigote. En España, durante la Transición, la barba era un signo antifranquista; mientras que un bigote bien recortado se identificaba con la dictadura», comenta Hirschfeld. En To shave or not no shave (afeitarse o no) se incluyen obras como una escultura hiperrealista de la cabeza de Franco, de Eugenio Merino, una obra que el artista presentó en ARCO en 2012 y por la que la Fundación Francisco Franco llevó a Merino a juicio.»La ausencia o presencia de barbas, bigotes y patillas ha sido utilizada a lo largo de la historia de la humanidad de una forma simbólica. Cada época eligió un modo de representarse y catalogó a sus miembros en función de esa estética», explica Hawksley, autora de biografías de artistas plásticas como las de Katey Perugini, hija de Dickens; Lizzie Siddal, modelo y miembro de los prerrafaelistas, o la princesa Louise, la sexta hija de la reina Victoria cuyo trabajo su madre se empeñó siempre en ocultar.

vía Cuestiones peliagudas | Andalucía | EL PAÍS.

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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