La evolución de la fidelidad

Una pareja se besa en Nochevieja.

Pese a la apabullante exuberancia y diversidad de la naturaleza, lo cierto es que hay principios generales en la biología animal. Cada especie está exquisitamente adaptada a su entorno, pero los mecanismos por los que se adapta son a menudo invariantes a lo largo de toda la escala evolutiva. Los genes que diseñan el corazón son los mismos en un ratón y en una jirafa, y las variaciones en esos genes son responsables de que la jirafa haya desarrollado un corazón capaz de bombear sangre cuello arriba hasta alcanzar la cabeza. La próxima vez que evolucione un animal tan alto, podemos predecir que su corazón crecerá mediante variaciones similares de esos mismos genes. Como el cerebro es un trozo de cuerpo, este mecanismo dirige también la evolución del comportamiento. En un caso impactante de ello, la misma veintena de genes está detrás de la fidelidad, y de la falta de ella, en especies tan separadas como los topillos, las ranas, los pájaros y los peces.

Origen: La evolución de la fidelidad | Ciencia | EL PAÍS

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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