La filosofía tras la pantalla

1421749416_506484_1421751954_noticia_normalEl cine ha cumplido, en la era moderna, el postulado de Platón acerca de que los individuos viven en una caverna y confunden sus sombras con la realidad: así, los espectadores primitivos de Lumière creían que el tren saldría de la pantalla y les arrollaría en la sala. Y hasta Woody Allen, cuando este malentendido metafísico estaba ya aclarado, jugueteó con esta confusión ontológica en La rosa púrpura del Cairo (1985), haciendo que su protagonista saliera literalmente de la pantalla. Y otros cineastas han jugueteado con el misterio metafísico del invisible fuera de campo, como les ocurre a los burgueses atrapados en una sala elegante en El ángel exterminador (1962), de Buñuel, mientras que los pasillos interminables que no conducen a ninguna parte de El año pasado en Marienbad (1961), de Alain Resnais, se erigen en una metáfora del extravío existencial.

vía La filosofía tras la pantalla | Cultura | EL PAÍS.

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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