Columna de Daniel Matamala: El ruido y las nueces 

Los dos tercios cumplieron su tarea. Las ideas más radicales, que tanta tinta consumieron en estos meses, quedaron, como era previsible, fuera del texto final. En palabras del presidente de Codelco y exejecutivo de empresas Máximo Pacheco, en temas económicos como el derecho a la propiedad, el texto “está a la derecha de muchas constituciones europeas, como la de Alemania”.

En asuntos sociales como salud o pensiones, se destraban los candados que había dejado la dictadura, pero dejando al debate legislativo el detalle de la operación de los nuevos sistemas.

La misma encuesta Criteria que muestra al Rechazo con ventaja, revela que una mayoría cree que, de ganar el Apruebo, “se garantizarán los derechos sociales”, “la democracia funcionará mejor” y “volverá a crecer la economía”, entre otras consecuencias positivas. El triunfo del Rechazo, en cambio, se asocia a efectos negativos como “decepción y frustración”, y “un modelo económico más injusto”.

Las cartas no están echadas. Que comience a apagarse el ruido de la Convención, puede abrir espacio para analizar en su mérito, con sus luces y sombras, la calidad de sus nueces.

Origen: Columna de Daniel Matamala: El ruido y las nueces – La Tercera

Columna de Max Colodro: El perfume 

… el gobierno de Boric acaba de iniciar su mandato, tiene la legitimidad del triunfo electoral aún reciente y no ha sido semidestituido. No debiera, por tanto, tener ni la más mínima inhibición para hacer cumplir la ley. Salvo porque el perfume de su debilidad -esa que diversos sectores ya huelen- deja en evidencia su dificultad para asumir que no existen y nunca podrán existir razones legítimas para no respetar la ley vigente. De algún modo, lo que alimenta esta debilidad, junto a la impericia y los errores no forzados, es la idea de que detrás de muchas ilegalidades se ocultan también injusticias, y de que muchos de los que no respetan la ley son en el fondo “víctimas del sistema”.

Todo ello puede ser atendible a la hora del análisis sociológico, pero no cuando se tiene la obligación de gobernar, de preservar el orden público y garantizar la seguridad de las personas. Un gobierno no puede relativizar la gravedad de incumplir la ley y, menos, no perseguir a quienes la violan, sean camioneros, estudiantes o integrantes de una comunidad indígena. Y el actual gobierno tiene una seria dificultad que se lo impide: un perfume inconfundible que se siente en el aire.

Origen: Columna de Max Colodro: El perfume – La Tercera

Columna de Ascanio Cavallo: Salus populi

El particularismo es una evolución rara de la izquierda mundial. Ser de izquierda significaba ser universalista, enemigo del separatismo, antinacionalista (esa era una categoría reservada para la extrema derecha), universalista e institucionalista. Cierta izquierda del mundo actual simpatiza con el separatismo catalán, apoya secesionismos regionalistas tipo Brexit o nacionalistas tipo Donbas y, en los últimos días, libera un atavismo exsoviético simpatizando por lo bajo con Putin. El fin de la Guerra Fría tuvo el raro efecto de desordenar el mapa epistémico de una parte de la izquierda.

Esa izquierda paradójica impera en la Convención Constitucional chilena, con una mezcla de banderas clásicas y causas identitarias que parece apuntar más a una sustitución cultural que al acto político de construir un “nuevo contrato”. La dimensión provocativa (y riesgosa) de su forma de razonar es visible en la cantidad simultánea de materias controversiales que ha querido zanjar dentro del apretado seno de sí misma: plurinacionalidad, indigenismo, mutilación del Senado, desintegración de las autoridades unitarias, justicias paralelas, naturalismo, animalismo, sexismo, revisión de tratados internacionales, sustitución de los partidos, inflación del Estado…

No hay en estos puntos un consenso que se pueda llamar “pacto social”. Más bien al revés: son campos de disensión legítima, en los cuales se lucha, laboriosamente, en la vida parlamentaria. La propia Convención ha tenido que admitir esta limitación, quitar muchas de las pretensiones inaugurales, dejar artículos generalistas y entregar una impresionante cantidad de resoluciones para leyes posteriores. Como van las cosas, la cantidad de artículos transitorios (otra forma de eludir la disensión) podría batir algún record.

Origen: Columna de Ascanio Cavallo: Salus populi – La Tercera

Columna de Ernesto Ottone: ¿Qué hay de la semejanza? 

No es de este mundo que las purezas ancestrales se conserven como un todo sin fisura. Las culturas y las llamadas cosmovisiones están construidas con materiales frágiles y porosos, con antiguos mitos y nuevas invenciones e imaginerías que muchas veces son funcionales a intereses muy terrenales de quienes las predican.

Chile y sus habitantes recorrieron una historia particularmente mestiza, producto de su desarrollo, que se tejió con pueblos originarios y dos dominaciones imperiales, la incásica y española, de diversos y más altos niveles de desarrollo económico, tecnológico y político, para después pasar a una independencia precoz, a comienzo del siglo XIX, que la llevó a construir un Estado-Nación, cuya viabilidad no estaba asegurada.

 

Origen: Columna de Ernesto Ottone: ¿Qué hay de la semejanza? – La Tercera

Columna de Pablo Ortúzar: El pan de cada día 

Hablemos entonces del trigo: importamos la mitad del que consumimos. Y casi todo el que producimos viene de La Araucanía y el Biobío. Dado el descalabro mundial actual en su precio, por la invasión a Ucrania y la ola de calor en la India y Pakistán, bien podríamos aumentar las hectáreas cultivadas, junto con expandir el cultivo de canola para aceite vegetal. Pero todo esto es imposible en el actual escenario de ataques terroristas y crimen descontrolado en la Macrozona Sur. Muchas cosechas dependieron este verano de la presencia militar, ahora retirada, para evitar incendios, robos o extorsiones. Este grave problema de seguridad interior se está convirtiendo, ante nuestros ojos, en uno de seguridad alimentaria.

Origen: Columna de Pablo Ortúzar: El pan de cada día – La Tercera

Columna de Max Colodro: Diques de contención 

Un mes duraron en pie las convicciones del Ejecutivo, es decir, su rechazo a utilizar fondos previsionales para financiar algo que no sean futuras pensiones. Este giro tiene una explicación puramente política: los ministros no lograron alinear a las bancadas oficialistas en contra de la moción parlamentaria que impulsa un quinto retiro de dichos fondos. Al contrario, el PC y otros sectores presionaron hasta doblarle la mano al gobierno, forzándolo a presentar un proyecto propio, destinado a que se pueda utilizar el ahorro previsional para pagar deudas financieras, créditos hipotecarios y pensiones alimenticias.

La señal política es clara y sienta un importante precedente: frente a la presión de sus partidos, ante la imposibilidad de ordenar a sus bancadas, el Ejecutivo dejará atrás sus convicciones y terminará impulsando fórmulas alternativas, para hacer lo mismo que antes rechazaba. Y ese es precisamente el punto: el Presidente Boric y el ministro Marcel insistieron durante meses en su claro desacuerdo con seguir usando ahorros previsionales para otros fines. Pero la imposibilidad de ordenar a sus parlamentarios en esa línea llevó al gobierno a proponer exactamente lo mismo que antes criticaba.

Origen: Columna de Max Colodro: Diques de contención – La Tercera

Columna de Alfredo Jocelyn-Holt: Chifladuras 

Las histerias están a la orden del día. Aparecen encuestas que dan por hecho que no habrá suficientes votos para la Constitución, y el pánico arrasa. Desde dentro de la Convención la bancada cardenalicia informa que los ánimos se han caldeado, que rabias no dan tregua, y que mejor cuidemos las palabras, pues, “toda tempestad deja siempre escombros” (los clichés se perdonan). Lo que es fuera de ese conventillo, un ex Mapu y alto jerarca UP, hoy director de empresas capitalistas, confiesa que se siente “en rebeldía” porque le piden aprobar un “mamarracho” de Constitución y descarta el Rechazo aunque esté en la papeleta. Un confundido total. Lagos, por su parte, se las da de lobista dedicado a telefonear a cuanto convencional es dable “para que todos votemos Apruebo” (¿del 80/20% a un 100%?). Por último, un ex ministro DC se espanta que Fernando Savater afirme que “chalados ha habido siempre en el mundo, el problema es que hagan constituciones”, descalificación que según él atentaría en contra del “debate racional”, aun cuando Savater es filósofo y da en el clavo.

Origen: Columna de Alfredo Jocelyn-Holt: Chifladuras – La Tercera

Columna de Sebastián Edwards: Convención, ¿dónde están los eruditos? 

Las constituciones son el ordenamiento jurídico y político superior de un país. Son textos poderosos y delicados a la vez. Las buenas constituciones – aquellas que protegen la libertad y la democracia, y aseguran los derechos de la población – responden a las aspiraciones mayoritarias de la ciudadanía, pero son redactadas por expertos y expertas con conocimientos de la experiencia histórica e internacional. Son textos breves, claros, bien escritos. Son textos consistentes, donde las distintas partes se complementan, armando un todo armónico y coherente.

Esto es exactamente lo opuesto a lo que está haciendo la Convención. Los más de 200 artículos ya incorporados al borrador proveen ejemplo tras ejemplo de mala prosa, de normas contradictorias, y de ideas superfluas y vagas. Son platos a medio cocinar. Esto, a pesar de que se suponía que algunos de los 59 abogados/as elegidos tenían conocimientos de derecho constitucional y habían estudiado la experiencia internacional. Mientras más conocemos los devaneos de la CC, más pertinente se hace la pregunta de María Soledad Font: ¿Dónde están los eruditos

Origen: Columna de Sebastián Edwards: Convención, ¿dónde están los eruditos? – La Tercera

Columna de Pablo Ortúzar: Es mentira 

Nos mienten cuando afirman que no puede criticarse el trabajo constitucional de la Convención porque aún no entregan el proyecto final. Las normas aprobadas en el pleno (van 239) pueden consultarse en chileconvencion.cl y las propuestas de las comisiones están a la vista, así como las posturas de los convencionales. Si alguien decide preparar un ceviche de pollo no es necesario esperar a que al ave cruda con limón le agreguen cebolla y cilantro para advertir el error. Si el sistema político ya aprobado carece de los contrapesos básicos para evitar la deriva tiránica de nuestra democracia, entonces la Convención ya fracasó. Echarles la culpa a la prensa y a los periodistas es pura arrogancia autoritaria de taimados incapaces de reconocer que les quedó grande el poncho, tal como atisbó la madre del Presidente Boric.

Origen: Columna de Pablo Ortúzar: Es mentira – La Tercera

«Así viví la construcción de la UNCTAD hace medio siglo»: 5 testimonios

Una misión imposible. Construir en apenas 275 días un edificio que acogería a 3.000 delegados provenientes de 140 países para discutir, en Santiago, la superación de la pobreza en naciones en vías de desarrollo en la III Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo (UNCTAD).

“¡Hágase la UNCTAD!”; “¡Un edificio para manosear la palabra solidaridad!”; “La UNCTAD crece firme”; “Un piso cada 50 horas” y “Símbolo de la capacidad creadora del pueblo chileno” fueron solo algunos de los titulares que la prensa escribió entre 1971 y 1972 refiriéndose a la obra que constituiría el legado arquitectónico del presidente Salvador Allende.

Pero la misión, al fin y al cabo, no fue imposible. En abril de 1972, el edificio diseñado por los arquitectos José Covacevic, Hugo Gaggero, Juan Echenique, José Medina y Sergio González bajo la coordinación de Miguel Lawner se inauguró. “Cuando los delegados se marchen y lleven en sus pupilas la visión de un Chile con sus montañas nevadas, sus lagos, sus bosques milenarios y su amplio mar (…). Se llevarán grabado –y yo sé que no se borrará– la labor silenciosa, fecunda y creadora de todo un pueblo”, dijo, entonces, Allende.

Origen: «Así viví la construcción de la UNCTAD hace medio siglo»: 5 testimonios