Retazos nerudianos

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(Jorge Edwards)

Pablo Neruda solía decir en sus años finales que le iban a publicar “hasta los calcetines”. Los editores lo perseguían y él conocía bastante bien al gremio, aun cuando sus contratos, antes de que entregara sus asuntos a una agencia seria, cosa que sólo ocurrió al final de su vida, se encontraban en un desorden caótico. Después de su muerte se publicaron sus memorias en prosa, Confieso que he vivido, editadas por su viuda, Matilde Urrutia, y por el escritor venezolano Miguel Otero Silva. El método editorial fue muy discutible. Como el poeta, cansado, enfermo, agobiado por su cargo de embajador en París, estaba lejos de haber terminado el dictado de su libro, los dos improvisados editores introdujeron textos autobiográficos del Neruda de los años cincuenta. El resultado fue un extraño collage literario. Hay que tener en cuenta que el poeta había escrito a su regalado gusto en años un poco anteriores, sin interferencias de ninguna especie, un texto maestro de memorias en verso, Memorial de Isla Negra (Santiago, 1964).

vía Retazos nerudianos | Babelia | EL PAÍS.

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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