Archivo de la etiqueta: Carlos Peña

Crisis de legitimidad

Domingo 19 de enero de 2020

«Una mayoría sustituida por una multitud de minorías; un Estado incapaz de proveer los bienes que las nuevas generaciones demandan, y políticos que han confundido el espacio público con un espejo son algunas de las causas de la crisis que la encuesta del CEP constata».

Carlos Peña: “No creo haberme equivocado absolutamente en nada”

Cuando uno está en la esfera pública es inevitable que busque el asentimiento, la acogida de la audiencia para la cual escribes. Todos somos narcisistas en algún sentido, pero una personalidad adulta tiene conciencia acerca de la irracionalidad que habita en uno. ¡Por lo menos yo hago ese esfuerzo! Esto de vivir pendiente del teléfono, en espera de una noticia que uno supone importante, de algo que va a llegar y que va a cambiar la vida cuando sabemos que no es así, es una irracionalidad total. Esa es la hi

Origen: Carlos Peña: “No creo haberme equivocado absolutamente en nada”

La Plaza Italia

Domingo 05 de enero de 2020

«¿Qué hay detrás de ese extraño rito colectivo consistente en ocupar una y otra vez la Plaza Italia, pintarrajear sus monumentos, intentar derribarlos, hacer, en suma, de ese lugar un espacio desolado? ¿Por qué esa plaza?».

El destino de la UDI

Domingo 22 de diciembre de 2019

«Si no abandona su conservadurismo —que se ha puesto de manifiesto a propósito del debate sobre la paridad—, la UDI entrará en contradicción con la cultura democrática, y su destino será transformarse en un partido meramente reaccionario».

¿Arde París?

Lo que ocurre es que a los fanáticos, a esas personas que creen haber abrazado la verdad final de los asuntos humanos, a quienes les brillan en los ojos la fe, a esas personas que han logrado espantar todas las dudas, no hay nada que resulte más irritante y más hiriente, que la tranquila ascética de la razón y la generosidad de la tolerancia. Un Estado como el francés, que practica la neutralidad en sus espacios públicos como única forma de que la abstracción de la ley permita alcanzar la igualdad a los ciudadanos (y que por eso impide que se usen en los espacios públicos, como la escuela, los signos identitarios de la propia cultura o religión) es un enemigo mortal de quienes piensan que la neutralidad y la tolerancia no son una virtud, sino una forma encubierta de etnocentrismo europeo o de desprecio. Para esos creyentes no basta con que se les deje practicar su fe y vivir de acuerdo a sus creencias (algo que cualquier república democrática, como la francesa, permite): ellos aspiran a que los demás vivan o piensen como ellos creen se debe vivir o pensar. No actúan así porque estén oprimidos: lo hacen porque quieren oprimir a fin de imponer la única verdad en la que creen.

Origen: El Mercurio.com – Blogs : ¿Arde París?