¿Importan las palabras en una Constitución? – Agustín Squella

 

La nueva mesa de la Convención Constitucional recibió de parte de varios constituyentes la petición de que el pleno pudiera escuchar a algunos expertos en la materia, justo en la fase en que se están pensando, redactando y proponiendo normas constitucionales. Ojalá esa petición tenga una respuesta afirmativa, si bien sé que la palabra “expertos” suena a veces mal en los oídos de quienes creen que el conocimiento de las cosas circula como el aire y que todos podemos aspirarlo sin ningún esfuerzo ni intermediario. Se cree que los expertos son parte de la elite, y eso para muchos es un auténtico pecado, pero una elite no es solo una minoría que manda, sino también una que sabe y no tiene la más mínima intención de mandar a los demás.

Origen: ¿Importan las palabras en una Constitución? – El Mostrador

Squella responde a tesis de Bassa de que votación en la Convención fue una forma de “democracia real”: “Esa expresión la utilizó Hitler”

María Arriagada

 

El convencional Agustín Squella rechazó la tesis de Jaime Bassa de que el cuestionado proceso de votación para renovar la mesa de la Convención fue una forma de “democracia real”. Bassa, en Canal 13, había calificado lo ocurrido como “una forma de democracia real que el Chile del siglo XX no conoce” y dijo que no le extrañaba que personas como Squella no la entiendan porque es algo “empujado por las nuevas generaciones”. Squella recordó que la expresión fue usada por Hitler y remató: “¡Vaya presuntuosidad y abuso creer que desde esa noche hay una nueva democracia! Lo que hubo esa noche fue mala política, improvisada, egoísta, plagada de zancallidas”.

Lo que dijo Bassa. El ahora ex vicepresidente de la Convención salió el jueves, en una entrevista a Canal 13, a rechazar las críticas al proceso de votación que concluyó después de 9 rondas de votaciones y más de 18 horas de deliberación, en los cuales salieron finalmente electos María Elisa Quinteros como presidenta y Gaspar Domínguez como vicepresidente. Bassa personalizó su visión sobre lo ocurrido mencionando a Squella, uno de los más críticos de lo ocurrido.

  • Squella, Premio Nacional de Humanidades, había manifestado lo siguiente: “No dimos una buena imagen con esa sucesión de votaciones infecundas, varias de ellas erráticas, y que solo ponían de manifiesto el egoísmo, la ineptitud y la falta de experiencia política de los colectivos más numerosos que hay al interior de la Convención, que se toman todo como una oportunidad de distribuirse el poder antes que de asumir el trabajo”. Añadió, en todo caso, que había que quedarse con el buen desenlace del proceso.
  • Las siguientes fueron las declaraciones de Bassa en Canal 13:
  • “El país no está acostumbrado a ver estas nuevas formas de deliberación masiva, abierta, al aire libre, sin techos sobre nuestras cabezas, sin paredes rodeándonos. (…) Una deliberación democrática y pública que se da a ojos de la prensa. (…) Nunca en Chile habíamos visto esa forma de deliberación. Donde las bancadas, los colectivos de la Constituyente no llegan al momento de la decisión, al 4 de enero, al pleno, con la decisión cocinada”señaló.
  • “No hay una decisión tomada, sino que muestran sus cartas honestamente, en las primeras sesiones van subiendo las caras que cada colectivo propone y entre cada ronda de votación lo que se da es una deliberación y una conversación democrática (…) Es una forma de democracia real que el Chile del siglo XX no conoce. No me extraña la sorpresa de académicos tan dignos de admiración como Agustín Squella, porque son las nuevas generaciones las que están empujando esta forma de deliberación”, concluyó.

“¡Vaya presuntuosidad y abuso!”. Consultado por Ex-Ante sobre esas controvertidas palabras del ex vicepresidente de la Convención, Agustín Squella señaló lo siguiente.

  • “En el proceso que vivimos me quedo ciertamente con el desenlace y no con la extensa y pobre noche y madrugada que lo precedieron. Ese desenlace no pierde nada de su valor por causa del ningún valor de la etapa previa, pero tampoco se trata de que nos volvamos amnésicos respecto de esa etapa o que, peor aún, la presentemos como una democracia real. ¿Sabe usted quien utilizo esa expresión -democracia real- para referirse al régimen que encabezó? Adolf Hitler”.
  • “Otros como él le pusieron también distintos apellidos a la democracia. Stalin, democracia popular; el general Franco, democracia orgánica; los hermanos Castro, otra vez democracia popular; Chávez, democracia autoritaria; Maduro, democracia bolivariana; y nuestro dictador local, democracia protegida. Cuidado entonces con las palabras”.
  • “Lo que ocurrió aquella noche y madrugada no fue tampoco la aparición de una democracia juvenil versus una de los viejos como yo. ¡Vaya presuntuosidad y abuso creer que desde esa noche hay la promesa de una nueva democracia! Lo que hubo esa noche fue política, y eso se entiende, pero mala política, muy parecida a la que la ciudadanía vienen reprobando hace rato: improvisada, estrecha, egoísta, plagada de zancadillas, hecha por aficionados que creen que por estar en una instancia política -la Convención- eso los transforma ipso facto en consumados políticos”.
  • “Lo que se vio fue varios colectivos sin eje, sin rumbo, improvisando y sin ninguna dirección, levantando y luego traicionando a algunos de sus integrantes. Nunca la política ha sido fuente de los mejores sentimientos del corazón humano, pero, ¿por qué tendría que serlo de los peores? Ni una nueva forma de hacer política ni menos una nueva forma de democracia es lo que vimos aquella noche, y presentar las cosas de otro modo raya en lo escandaloso. En la Convención abunda la crítica, sobre todo a los poderes constituidos, pero falta la autocrítica”.
  • “Abunda la autocomplacencia y falta el auto examen. Hace cosa de un mes un pequeño grupo de constituyentes pedimos formalmente a la mesa saliente que, habiendo cumplido casi el primer semestre de trabajo, hiciéramos una jornada de reflexión y aprendizaje, o sea, de autocrítica, a fin de tener claridad sobre lo ya hecho y acerca de lecciones para mejorar en el futuro. No tuvimos respuesta de la mesa. Reiteramos la petición, y otra vez sin respuesta. Ninguna. Confío en que la nueva mesa revisará esa petición y la responderá”.

 

Origen: Squella responde a tesis de Bassa de que votación en la Convención fue una forma de “democracia real”: “Esa expresión la utilizó Hitler” | Ex-Ante

Pensar las cuotas: Carlos Peña

 

En su intervención ante la Convención Constitucional —hace ya una semana—, la expresidenta Bachelet abogó por un sistema de representación parlamentaria que poseyera mecanismos de discriminación positiva:

“El mejor espejo en el que habrá que mirar nuestro futuro Parlamento —expresó— es lo que ha logrado la Convención Constitucional, combinando mecanismos correctivos y de reconocimiento a nuestra diversidad”.

¿Será conveniente que el futuro Parlamento —y el sistema electoral a cuyo través se elija— posea esos mecanismos?

Para saberlo hay que dar un breve rodeo.

Uno de los rasgos más propios de las sociedades modernas lo constituye el hecho de que en ellas se transita (como advirtió Henry Maine en su estudio sobre el derecho antiguo) del estatus al contrato.

Es decir, desde las posiciones adscritas en virtud de rasgos involuntarios como la cuna o la etnia, a las posiciones adquiridas mediante el desempeño. Este rasgo es propio de las democracias surgidas en conjunto con el capitalismo: en ellas las personas adquieren igualdad ante la ley con prescindencia de factores involuntarios. Uno de los rasgos de ese tránsito lo constituye la sustitución del honor, que era un atributo que alcanzaba solo a algunos estamentos, al concepto de dignidad que los inunda a todos.

Ese proceso culmina cuando se expande la idea de ciudadanía, como una condición que poseen todos quienes integran la comunidad política con prescindencia de cualquier otro rasgo. Y de ahí deriva la frase hoy famosa de Bentham: cada uno cuenta como uno y nadie más que uno.

Ahora bien, sobre el fondo de esos antecedentes se advierte casi de inmediato lo contraintuitivo que resultan los “mecanismos correctivos y de reconocimiento a nuestra diversidad” a los que aludió la expresidenta. Todos ellos alteran, como es obvio, la igualdad del voto y equivalen aparentemente a un retroceso. Si la sociedad moderna transitó del estatus al contrato, este tipo de iniciativas parecen ir hacia atrás: ahora del contrato al estatus.

Siendo así, ¿qué razones podrían esgrimirse en su favor?

La más poderosa de todas es el reconocimiento de los pueblos originarios y la necesidad de que ellos formen una voluntad colectiva que pueda incorporarse como tal a la comunidad política. Ella justifica la existencia de cuotas o escaños protegidos.

Pero las razones que obran a favor de los pueblos originarios no son las mismas que obran a favor de las cuotas de género o la paridad. Y es que si en favor de los pueblos originarios se encuentra el reconocimiento (el esfuerzo por que la comprensión que tienen de su cultura sea acogida en la cultura dominante); esa razón no obra en favor del género.

En el caso del género no es el reconocimiento, sino la justicia a lo que debe atenderse. Se trata de corregir los roles estereotipados (a menudo soterrados en la cultura) que imponen desventajas a las mujeres para acceder al espacio público. Medidas de acción afirmativa podrían tender a corregirlas. Pero cualquier deliberación racional debe tener en cuenta dos límites. El primero es que esas medidas deben ser transitorias y la segunda es que esa razón de justicia no permite explicar la paridad en sí misma.

Si se creyera que las mujeres poseen una condición epistémica distinta de los hombres (si vieran cosas que estos últimos no), entonces la paridad queda de inmediato justificada, pero si la consideración de cuotas de género se funda en razones de justicia, entonces la paridad no parece justificada (aunque sí algún otro mecanismo de acción afirmativa).

¿Y las disidencias sexuales, los animalistas, las formas o estilos de vida que existen en la sociedad contemporánea, ese conjunto que conforma lo que la expresidenta llamó “diversidad”?

Por supuesto que no. Ellas no requieren formas de representación protegidas, ni mecanismos de acción afirmativa. Para ellas basta reclamar los derechos fundamentales y especialmente ejercer esa vieja igualdad ante la ley que las identidades a veces quieren abrogar.

Origen: Columna de opinión: Pensar las cuotas | Emol.com

Columna de Paula Escobar: Sembrar cizaña

Esto es muy grave. Sembrar la duda sobre el Servel, el TRICEL, los vocales de mesa, en fin, sobre todo el sistema electoral del cual estamos orgullosos pues, a diferencia de lo que sucede en tantos países, proveen certezas acerca de su idoneidad. Eso abriría la posibilidad -aunque no se dice directamente- a no aceptar los resultados de inmediato, y entrar en un laberinto desconocido y muy dañino. Tras la tensa elección de Joe Biden en Estados Unidos, todavía hay millones de norteamericanos que aún creen que Biden se “robó” la elección, sin ninguna base factual para sostener aquello. Pero Trump y sus seguidores introdujeron esa interrogante, de modo completamente irresponsable, y ahí quedó. La cizaña creció y no hay cómo removerla. No importa la verdad. En el mundo de las fake news y de las redes sociales, viralizar la duda es gratis. Y siempre habrá personajes como Izquierdo que decidan ir más allá y transgredir la ética, la ley y la democracia.

Origen: Columna de Paula Escobar: Sembrar cizaña – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: El “más mejor”

¿Por qué emporcar un proceso ejemplar, que funciona con velocidad y confiablidad admirables? En la primera vuelta, el conteo del Servel informó 27,91% para Kast y 25,83% para Boric. El Tricel, tras la revisión de todas las actas, certificó 27,91% para Kast y 25,82% para Boric. En una elección con 7 millones de votos, salvo que los resultados preliminares indiquen un virtual empate, no hay razón alguna para no reconocer al ganador el mismo domingo.

Es lo que permitirá que, esa misma tarde, los chilenos podamos reconocernos como miembros de una polis en que, más allá de las diferencias, los resultados se respetan, la institucionalidad se fortalece, y la democracia se cuida como un principio inalienable, no una simple herramienta para usar o dañar a conveniencia.

Una comunidad en que gana el más mejor. Y ese, en democracia, es el que saca un voto más que su rival.

Origen: Columna de Daniel Matamala: El “más mejor” – La Tercera

Columna de Oscar Contardo: La vitalidad del pinochetismo

Pinochet murió, también su viuda, y muchos de quienes fueron sus colaboradores directos; lo que no murió fue el espíritu que hizo posible la dictadura que encabezó, ese espíritu permanece entre nosotros; había estado disimulado por un perfume liberal, liviano y dulzón, que se evaporó apenas el olor de las lacrimógenas se coló en las decisiones. El gobierno aún en curso no sólo nos deja sumidos en el hedor del pudridero institucional, sino también a merced de una derecha rendida a los nostálgicos del régimen, que busca inspiración en Trump y juzga la debacle de Bolsonaro en Brasil como una gesta heroica de patriotismo digna de emular, al costo que sea.

 

Origen: Columna de Oscar Contardo: La vitalidad del pinochetismo – La Tercera

Periodistas

Creo que en vuestro gremio, amigos periodistas que formais parte de mi red, es necesario separar la paja del trigo. Entre aquellos que mejor sería llamar “funcionarios”, los hay miserables, como del tipo manfredo Mayol, Juan Eteban Montero, Roberto Araya, Claudio Sánchez o Julio López Blanco, hasta genuflexos colaboradores en reportajes y noticieros, como Iván valenzuela, Constanza Santa María, Davor Juranovic  o Matías del Río. De los primeros recordamos su participación en campañas y montajes que incluían falsos entrentamientos y desinformación; de los segundos, su majadero interés por destacar información no confirmada, con el afán de dañar pretigios personales o liderazgos políticos.

Ellos participaron activamente en la difusión de, primero, la nunca probada acusación de acoso sexual contra Gabriel Boric, y, segundo, el rumor de que el mismo candidato sería consumidor habitual de drogas, lo que lo inhabilitaría como aspirante a la presidencia.

Esto sucede hasta hoy, martes 14 de diciembre. No sabemos cuál será la fake news de mañana, aquella que buscarán repetir hasta el hartazgo estos lacayos de los consorcios periodísticos, capacer de dañar indefectiblemente la reputación de un individuo. Los aseosres de Trump y de Bolsonaro (por citar solo los más cercanos, en la ex Europa oriental hay otros ejemplo, no menos dramáticos) laten detras de estas deleznables prácticas, que exceden con creces un análisis ético de la profesión. Estos servidores de los poderosos son los mismos quienes, con un falso espíritu corporativo, se apurar en defender a cualquier odioso a sueldo por el solo hecho de ser “periodista”, sin detenerse a discriminar si merece llevar ese apelativo.           

"Sancionados periodistas colaboradores de la dictadura militar"

Chile mudo: Periodistas cómplices del Genocidio.

 

Columna de Ascanio Cavallo: Elogio del candor 

En la elección de la Convención Constitucional hubo, como ya se ha dicho hasta el hartazgo, un castigo y una advertencia contra los partidos. Contra todos los partidos, incluso aquellos que después han querido hacerse parte de la crítica. Los partidos, claro, son vistos como una de las representaciones vivas de las élites. La otra representación que recibió un castigo similar, aunque menos notorio, fue la de los técnicos, tecnócratas o technopols, esas categorías en que caben todos los profesionales especializados que dominan problemas complejos y, sobre todo, políticas públicas. En palabras anticuadas, “los que saben”.

Origen: Columna de Ascanio Cavallo: Elogio del candor – La Tercera

Garzón y Comisión Chilena de DDHH acusan a Piñera en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad

El ex juez español Baltasar Garzón, la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CHDH), la Asociación Americana de Juristas (AAJ) y el Centro di Ricerca ed Elaborazione per la Democrazia (CRED), enviaron hoy un escrito a la fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), la abogada Fatou Bensouda. El documento pide que ese tribunal investigue, acuse e inicie un juicio al Presidente Sebastián Piñera y a sus colaboradores civiles, militares y policiales, por “crímenes de lesa humanidad” que habrían sido “cometidos de manera generalizada y sistemática” –según señala el escrito– desde octubre de 2019.

Origen: Garzón y Comisión Chilena de DDHH acusan al Presidente Piñera en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad – CIPER Chile