Columna de Pablo Ortúzar: La Constitución del privilegio 

 

Por supuesto, la implementación de todos estos privilegios legales requiere financiamiento. Y ese financiamiento saldrá de los impuestos de todos los chilenos. No sólo el voto de quienes no pertenezcan a alguno de estos colectivos valdrá menos, sino que también recibirá menos por parte del Estado a cambio de sus impuestos, su propiedad tendrá menor protección y no tendrá la opción de preferir una legislación alternativa cuando le convenga. El chileno será un ciudadano de segunda categoría en su propio país.

Reconocer lo excesivo y odioso de la discriminación establecida por el proyecto no implica negar la existencia de una deuda histórica con algunos pueblos indígenas. Pero sí tener claro que una injusticia no se arregla con otra, y que el objetivo de toda reparación debe ser rehabilitar la igualdad y lealtad recíproca entre todos los ciudadanos. No se cosechará paz sembrando vientos.

Origen: Columna de Pablo Ortúzar: La Constitución del privilegio – La Tercera

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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