Después de 30 años

Agustín Squella

A inicios de la década de los 90, cuando me desempeñaba como rector de la U. de Valparaíso y junto a mis colegas de esas instituciones empezábamos a pedir un trato preferente para las universidades del Estado, me encontré un día con esta insólita pregunta de un senador socialista: «¿por qué el Estado debe tener universidades?». Ese parlamentario, además de desconocer que el Estado tiene universidades en todos los países de la tierra, parecía vivir en el momento fundacional de nuestra república, es decir, el año 1810 y posteriores, cuando su pregunta pudo tener alguna pertinencia. Pero no: estábamos a finales del siglo XX y contábamos con 16 universidades estatales, partiendo por aquella que tuvo como primer rector a Bello y que fue instalada -imagino que para horror de ese senador- en 1843.

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Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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