La mirada sucia

JAVIER MARÍAS

Como tocar se ha convertido en algo pecaminoso y en una agresión, la gente debe pagar para que el tacto no desaparezca enteramente de sus vidas.

Este comportamiento enloquecido es producto de algo muy sencillo: mirarlo todo siempre con malos ojos; pensar siempre lo peor; ver intenciones turbias, cuando no podridas, en cualquier acercamiento; contemplar el mundo siempre con ojos sucios y con suspicacia; inferir que nuestros semejantes son depravados y que siempre los guía el mal. Claro que hay gente ante la que conviene estar en guardia, pero extender la sospecha al conjunto de la humanidad es una triste y medrosa manera de existir. Es la que, al men

Origen: Columna: La mirada sucia | EL PAÍS Semanal

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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