El liderazgo presidencial de Piñera: rigidez y destemplanza al gobernar 

por 6 abril, 2021

La rigidez del Presidente Piñera se expresó en el estallido social, al rechazar el malestar de la ciudadanía contra el sistema económico, especialmente por el sistema privado de pensiones (“No + AFP”) y solo resaltar los hechos de violencia cometidos por grupos minoritarios, afirmando que el país estaba “en guerra contra un enemigo poderoso e implacable”. Fue una decisión de la cual no se ha apartado, a pesar del desplome de su popularidad, y que son notorias la crisis de legitimidad del sistema económico, en especial del sistema de capitalización individual, y la crisis de representación del sistema político.

La oposición le impuso el 15 de noviembre de 2019 el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, pero esto no le llevó a modificar el camino iniciado. Solo lo tomó como una válvula de escape para neutralizar la presión social. Así, no sorprende su escaso interés en el proceso constituyente, incluso con ocasión del plebiscito del 25 de octubre de 2020.

A pesar de su discurso contra la delincuencia, no enfrentó la crisis de Carabineros. Esto derivó en masivas violaciones a los derechos humanos contra manifestantes, reportadas por las organizaciones internacionales más prestigiosas del mundo, así como en una compleja situación con una violencia que devino en vandalización en la plaza Baquedano y en sus alrededores, desnudando las limitaciones del Estado de Derecho y en la derrota del combate contra la delincuencia, que reflejan a diario los medios de comunicación.

Origen: El liderazgo presidencial de Piñera: rigidez y destemplanza al gobernar – El Mostrador

Óscar Contardo: Los muertos que no importan 

Hay algo, sin embargo, que no es responsabilidad del gobierno, una indolencia profunda que ha quedado demostrada en el comportamiento de miles de personas con acceso a información y medios para mantenerse en aislamiento, que han privilegiado su bienestar privado en momentos en los que habría sido necesaria otra cosa. Los atochamientos provocados por miles de santiaguinos intentando dejar la ciudad por el fin de semana largo, las largas filas para comprar pescado para el festivo, la idea de que todos y cada uno somos una situación especial que merece atención diferenciada es algo que dice mucho de nuestra convivencia. Mientras hay gente muriéndose a cada hora, y una amenaza que se extiende, muchos solo han buscado la fórmula para saltarse las reglas. No somos un pueblo solidario, somos un pueblo que se inventó en la caridad voceada con fanfarria una manera de mitigar su propia culpa frente al sufrimiento ajeno: el de los pobres, el de los enfermos, el de los castigados por alguna catástrofe. Chile no ayuda a Chile si no hay cámaras ni espectáculo en torno a la desgracia. Lo que nos mueve es la compasión, la lástima que provoca mirar a los que sufren y el ansia por ser considerados buenos en la medida en que damos alguna limosna bien publicitada. Caridad y no solidaridad, lástima por el menesteroso y no respeto por el otro como un igual que merece consideración.

Origen: Columna de Óscar Contardo: Los muertos que no importan – La Tercera

Paula Escobar: Le duela a quien le duela

 

El New York Times dijo que -según los expertos consultados- el gobierno relajó demasiado las medidas en cuanto a viajes, negocios y colegios, “creando una falsa sensación de seguridad de que lo peor de la pandemia había pasado”. El Washington Post publicó que “el exitismo del gobierno chileno eclipsa una campaña de vacunación que pudo ser ejemplar”. The Guardian, la BBC y la Deutsche Welle plantearon análisis similares. Este último advirtió sobre la “contradicción chilena”, esto es, que el éxito (de la vacunación) ponga “en segundo plano la necesidad de mantener las medidas de prevención”.

Consultado por estos cuestionamientos, Paris decidió molestarse con el mensajero. Con tono irónico deslizó una delirante idea de “conspiración” entre dos de los mejores diarios del mundo, grandes competidores entre sí por lo demás.

“Hoy día, curiosamente, el Washington Post y el New York Times, ambos, se ponen de acuerdo para transmitir esta noticia”, dijo el ministro, y luego aseguró que “esta noticia no es verdad”.

Origen: Columna de Paula Escobar: Le duela a quien le duela – La Tercera

Daniel Matamala: La catástrofe

 

La comunicación de riesgo es “catastrófica”, dice el médico intensivista de la Universidad Católica Glenn Hernández. En más de un año de pandemia, no ha habido ninguna campaña pública efectiva. Parte de la población, presa de ese mismo exitismo o de un estado ya francamente siquiátrico de negación, actúa irracionalmente: este viernes, con las UCIs colapsadas y pacientes jóvenes muriendo todos los días por Covid, muchedumbres se aglomeraron en el Terminal Pesquero y la Caleta Portales. La presión de miles de automovilistas deseosos de salir a pasear en Pascua provocó un taco de 15 kilómetros de largo y llevó a levantar los cordones sanitarios en torno a Santiago.

Los griegos llamaban “idiotas” a los egoístas que se despreocupaban de los asuntos públicos. La imagen patética de esos idiotas arriba de sus autos resumió lo peor de nosotros: ciudadanos irresponsables ganándole la pulseada a una autoridad impotente. El levantamiento del cordón “no volverá a repetirse”, asegura la subsecretaria de Salud. “Probablemente no es la última vez que se haga”, la contradice el subsecretario de Obras Públicas.

Origen: Columna de Daniel Matamala: La catástrofe – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: Bananeros – La Tercera

Resulta tragicómico escuchar a “libertarios” y “patriotas” reclamar contra la “censura” de las grandes corporaciones. Los mismos que abogan por un laissez fair completo para que las empresas privadas hagan y deshagan, claman ahora al cielo por las decisiones de compañías privadas. Y del otro lado, el progresismo celebra la decisión del Big Tech, sin aquilatar que inviste a estos monopolios trasnacionales en garantes de las democracias, capaces de permitir o impedir campañas propagandísticas o asonadas golpistas con un simple golpe de click.

Ya capturaron el recurso más valioso del siglo XXI (los datos) para utilizarlos a su antojo, barriendo la competencia por medio de prácticas monopólicas y compras que jamás debieron permitirse. Facebook ya es dueño de WhatsApp e Instagram, y Google, de YouTube.

A su lado, los intereses de la United Fruit en Guatemala, los Brown Brothers en Nicaragua o de la ITT en Chile parecen un juego de niños. Los golpes del siglo 20 trataban de controlar el mercado del plátano, el cobre o el petróleo. Los del siglo 21 dependerán de un poder infinitamente mayor: de quién maneja los datos y puede manipular la verdad. Ya tenemos un aviso en Brasil, donde las campañas de mentiras por WhatsApp llevaron al poder a Bolsonaro.

¿Bananeros? Sí, aunque la embajada ya no tenga mucho que ver. Ahora el poder está en unas oficinas de Silicon Valley.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Bananeros – La Tercera

Columna de Óscar Contardo: Latinoamericanos de tomo y lomo 

Más que una buena casa en un mal barrio, lo que sugerían los datos era otra cosa. Chile se parecía a una de esas casonas antiguas de las novelas de Donoso, construcciones de cascarón severo hacia la calle, ligeramente imponente, que ocultaba dentro, en la medida en que se avanzaba por zaguanes y patios interiores, distintas áreas según el rango social. Una residencia que brindaba la calidad de vida de un país escandinavo para algunos, bajos ingresos y servicios caros, con cobros abusivos para muchos, y una sobrevivencia de país africano para los allegados de menor fortuna. Un mismo territorio fracturado por la desigualdad extrema en las condiciones de vida. Hay versiones de cuneta y premium del mismo país según el lugar en el que a cada quien le tocó nacer. El trato sanitario y policial es diferente e incluso la justicia cambia: amable para quienes habitan en la prosperidad y otra despiadada y severa con los menos favorecidos. Tener un arma de guerra ilegal es una mera anécdota si vienes del lugar indicado, en cambio, patear un torniquete es un crimen que merece cárcel si no te respalda el origen apropiado. ¿Qué más latinoamericano que eso?

Origen: Columna de Óscar Contardo: Latinoamericanos de tomo y lomo – La Tercera

Columna de Daniel Matamala: Utensilios

El uso discriminatorio de la LSE es sólo uno de los indicios alarmantes. Esa misma lógica de amigos y enemigos marcó la breve gestión de Víctor Pérez, quien usó su cargo para defender a los dueños de camiones que bloqueaban rutas, dispensar certificado de inocencia a un correligionario (“estoy seguro de que Pablo Longueira es absolutamente inocente”), criticar a la fiscal Chong al conocerse las amenazas en su contra (“carece de objetividad”) y atacar a Contraloría por hacer su trabajo al investigar a Carabineros (“no se puede debilitar la acción de Carabineros (…) los cargos van a ser desvirtuados”).

En otro episodio, funcionarios de la salud pública fueron acusados por el gobierno de negar atención a carabineros. Cuando los cargos fueron desmentidos, los trabajadores exigieron disculpas. Pero, en vez de rectificar, Pérez acusó a los injuriados de “superioridad moral” y “soberbia”.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Utensilios – La Tercera

Columna de Óscar Contardo: El contexto jesuita 

El modelo Poblete fue replicado con éxito por muchos de sus protegidos: el prestigio de la congregación creció, formando una tupida red de poder que iba desde empresarios hasta políticos, pasando por directores de medios y periodistas. Sin embargo, mientras eso sucedía, en esos mismos años, el cura Poblete violaba mujeres; el cura Jaime Guzmán manoseaba niños; el cura Leonel Ibacache abusaba de los alumnos de catequesis en Antofagasta; el sacerdote Juan Leturia dedicaba largas jornadas a medir el cuerpo desnudo de sus estudiantes con la excusa de un estudio científico, y el entonces religioso Felipe Denegri se encerraba en su oficina de la CVX con alumnas de colegios católicos que sólo se atrevieron a contar lo que pasaba ahí después de su muerte. Todos eran jesuitas admirados por sus pares; capellanes, directores de colegios, maestros de novicios, líderes de sus comunidades, personajes de renombre y no simples “profesores”, como alguna vez tratara de hacer creer uno de los sacerdotes favoritos de los medios en una entrevista. Para que esos hombres, y varios más, pudieran hacer lo que hicieron durante años fue necesario que muchos otros guardaran el secreto.

Origen: Columna de Óscar Contardo: El contexto jesuita – La Tercera

Constitucionalismo Pop

Alfredo Jocelyn-Holt

No hace mucho, la demanda predominante era “marcar AC”. Le seguirían: autoconvocatorias locales, paridad de género, plebiscito, hoja en blanco, y cupos reservados étnicos-el gota a gota que iniciara Bachelet. Ahora último reclaman cuotas para evangélicos, sufragio “por grupo” o “afinidad identitaria”, voto adolescente, incluso procesos constituyentes paralelos (por qué no, el que acaba de comenzar despierta suspicacias y, desde ya, se le quiere superar). Es decir, el desmadre a carta cabal.

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Columna de Daniel Matamala: Monos porfiados 

 

Hace un año, el 17 de octubre de 2019, el Presidente celebraba a Chile en el Financial Times como “el oasis de América Latina”, una frase que había repetido como mantra en los días previos. Los ministros mandaban a los ciudadanos a madrugar y comprar flores, y el expresidente del Metro sentenciaba que “la gente está en otra” y les decía a los “cabros” que “esto no prendió”.

Un año después, en la clase dirigente poco ha cambiado. Las voces que escuchan son las mismas que tan groseramente se equivocaron. Muchos dogmas permanecen incólumes. Como monos porfiados, aunque sean golpeados una y otra vez por la realidad, aunque la fuerza de los hechos los haga inclinarse y rebotar, siempre tratan de volver a su posición original.

Origen: Columna de Daniel Matamala: Monos porfiados – La Tercera