Una humanización integral

Las disquisiciones antropológicas que facilitan el humanismo integral no se hacen pasar por el tamiz de las integrales, derivadas, definiciones, axiomas, leyes, proposiciones y colofones que reinan en las ciencias exactas. No comprender esta distinción entre la ‘persona-objeto’ y la ‘persona sujeto’ supone dinamitar todo lo que el humanismo, como corriente filosófica, consiguió durante los siglos XV y XVI. Evoco unos versos del poeta Walt Whitman: “Sermones, credos, teologías… Pero, ¿y el insondable cerebro de los hombres? ¿Y qué es la razón, qué es el amor y qué es la vida?”

vía Una humanización integral | Opinión | EL PAÍS.

Alvaro Quezada
Profesor de Estado y Magíster en Filosofía Universidad de Chile Santiago de Chile

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